15 septiembre, 2016
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Se confirma la teoría del derrame

*Por Silvina de los Santos, docente de Jáchal, miembro de la asamblea «Jáchal no se toca»

 

Primero, fue por el boca en boca. Después, se viralizó. Y a las 12 de la noche, confirmaron la noticia: el gobernador de San Juan, Sergio Uñac, tuvo que salir a dar una conferencia de prensa, debido a la presión ejercida por los medios de comunicación provinciales y nacionales. Sí, otro derrame de la Barrick Gold en Veladero. Sí, a un año del otro derrame que contaminó la cuenca de Jachal con más de un millón de litros de agua cianurada el 12 de septiembre de 2015.

 

Ahora, el gobierno sanjuanino decidió suspender la actividad de la mina, aunque sólo momentáneamente y resguardar el salario de los trabajadores mineros. Muy bien, sí, pero se olvidó de algo muy importante, más bien, diríamos vital: el agua potable de los vecinos de Iglesia y de Jáchal. Eso nos demuestra, una vez más, que no les importamos. Solo les interesa la actividad minera y, por eso, la defienden como política de Estado provincial, sin darnos la posibilidad de optar por otros modelos de producción.

 

146 millones de pesos de multa le puso el gobierno de San Juan a la Barrick por el derrame anterior, más la obligación de mejorar los sistemas de monitoreo y de seguridad y la policía minera. Está bien clarito que, en un año, no han hecho nada: otra vez, el veneno del cianuro sobre nuestras aguas. Por eso, la «Asamblea de Jáchal No Se Toca» radicó una denuncia ante la gendarmería, para que actúe la justicia federal: pedimos que en 24 horas elaboren un informe para los ciudadanos jachalleros e iglesianos, sobre el alcance que pueda tener lo ocurrido, además de exigir que nos garanticen el agua potable.

 

Cuando denunciamos el anterior derrame, nos dijeron mentirosos, pero era cierto. Luego, nos trataron de terroristas con “intereses ocultos” para cerrar la mina, cuando el único interés que siempre nos movilizó, es la vida digna que nos merecemos. Pensar en los días que vienen, es como volver a vivir en la mente el año que pasó. Es la realidad, la nuestra, no es un invento. En Veladero, están cometiendo un desastre ambiental, con la complicidad del gobierno provincial. Pero sepan que nosotros no estamos dispuestos a que nos sigan envenenando. Ya nos hipotecaron el presente y el futuro con el agua: un derrame hace un año, y ahora otro derrame más. 

 

La empresa se excusa en que se cayó un trozo de hielo sobre una de las cañerías que desemboca en el valle de lixiviación. Y claro… si siguen así, no solo un pedazo, sino toda la cordillera se va a caer en el dique. Creen que pueden subestimar nuestra inteligencia. 

 

La mina está en una zona de glaciares, donde no tiene que estar. Por eso, no lo pueden controlar: el hombre no le ganará jamás a la naturaleza, pero parece que no lo van a entender nunca.

 

Como asamblea estamos dispuestos a pagar el costo que sea, con tal de que se vayan estos destructores naturales, porque nosotros amamos a nuestra tierra. Vamos a luchar por ella, poniendo el cuerpo por nuestro pueblo.

 

Acá estamos, como hace más de diez años, con el puño bien alto, gritando por el cierre, la prohibición y la remediación de Veladero, pues el pueblo organizado nunca se equivoca:

 

¡Jáchal no se toca!