27 febrero, 2018
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Resistencia Isleña

El viernes 22 de Febrero se realizó una movilización en la que participaron docentes, alumnos,
madres, padres y vecinos de la Comunidad Isleña contra el cierre de nueve establecimientos educativos en el Delta. La marcha se desarrolló desde la estación fluvial de Tigre hasta la Jefatura Distrital N°6 del Ministerio de Educación donde fueron recibidos por la Inspectora de la Jefatura Regional, Elsa Luna.
 
El 15 de Febrero la comunidad recibió un comunicado con membrete de la Provincia de Buenos Aires, sin ser una resolución firmada por un funcionario, en el cual se anunciaba que por “la optimización de recursos” se procedía a la clausura temporaria de cuatro escuelas primarias y cinco jardines de la segunda sección del Delta del Paraná, San Fernando. Teniendo como consecuencia, a veinte días del inicio lectivo, la reagrupación tanto de alumnos como del personal docente en otras escuelas del Delta.
 
 
La Comunidad Isleña reconoce varios problemas en esta propuesta: se amplía la distancia para los alumnos, causando viajes de hasta una hora y media, teniendo en cuenta que en, algunos casos, hablamos de chicos de jardín de niños, menores de cuatro años. Esta medida pasa por alto la resolución de la Dirección Regional de Transporte la cual reglamenta que cada chico tiene que ir a una escuela dentro del radio de su arroyo.
 
La reagrupación propuesta no sólo pone en peligro el trabajo de los docentes, sino también de las auxiliares, mujeres isleñas que generalmente son amas de casa y tienen este trabajo como única fuente de ingreso fijo, que además les otorga obra social y aportes. La comunidad educativa sostiene que la forma en que fue informada del cierre de las escuelas fue inapropiada, ya que no fueron convocados previamente a dialogar sobre esta decisión, teniendo en cuenta que en los tiempos de la educación es muy difícil garantizar la vacante de todos los
alumnos bajo estas condiciones.
 
Evidentemente no se les está respetando los derechos a los chicos de la isla a que reciban la
educación que les corresponde como cualquiera en nuestro país. Los vecinos exigen entablar una mesa de diálogo y que se les facilite una copia del proyecto de optimización de recursos. Es
fundamental la consulta con la Comunidad, los directivos y los docentes, ya que son ellos quienes conocen el rol social que cumplen las escuelas dentro de las islas. “Al isleño hay que respetarlo. Convóquennos, conozcan nuestros espacios educativos, consúltennos así llegamos a un consenso. No nos avasallen, no nos vulneren y no nos impongan”, sostiene Lucila, profesora de inglés de un colegio implicado.

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