18 febrero, 2020
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Nada que festejar

 

Semanas atrás,

 

en el patio, en ronda vecinal,

 

nos preparamos para tener nuestra asamblea semanal.

 

Mientras salían los mates y armabamos nuestro temario

 

se escuchó la propuesta de una vecina del barrio:

 

¡Desde enero cierra el Merendero «El Contenedor» y el comedor «La Ilusión» en la zona! Y así, sin discutirlo lo acordamos,

 

planificamos una olla popular y ¡aseguremos el plato diario!

 

Pero no dimos a basto.

 

Bien, entonces a conseguir lo necesario

 

¿Y la Municipalidad?

 

Al parecer no es su prioridad.

 

Ya que octubre, noviembre y diciembre del 2019, por una cuestión de «desorganización» de nuestros funcionarios no se garantizó los recursos alimenticios en ningún espacio de la ciudad por la falta de organización ya que ¡priorizaron su postulación!

 

¿Y entonces?

 

¿Cómo resolvemos el inconveniente?

 

Y será como dice la canción «A la gente sólo la ayuda la gente».

 

Así que activamos, golpeamos puertas, mandamos mensajes, hicimos llamados

 

y así suplimos las ausencias de este Estado.

 

Y llegaron las respuestas:

 

músicos que pedían alimento

 

para la entrada del concierto, los «frescos» vinieron de un verdadero aporte solidario,

 

los brindaron los almacenes del barrio.

 

Los trabajadores del Incob, frigorífico recuperado, nos ofrecieron carne al primer llamado.

 

Igualmente no llegamos a garantizar el plato de comida de todos los días.

 

Y ahora llamamos a toda Bahía.

 

¡Vamos! Media pila, un poco de empatía.

 

Que en nuestros barrios falta la comida.

 

110 personas vinieron cada lunes a la olla autogestiva.

 

Seguimos trabajando, activando para que se pueda garantizar, y lo vamos a lograr.

 

Pero siempre teniendo claro eso

 

No hay nada para festejar.

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