22 junio, 2020
, Los Hornos

Y por fin llegó el día

En el mapa, nuestro barrio Los Hornos, en Guaymallén Mendoza, aparece como zona roja, lo cual significa que no pueden entrar los servicios como el agua, cloacas, electricidad, ambulancias, bomberos ni recolectores de basura. Sólo entra la policía, a perseguir a nuestros pibes y del barrio cada vez que sucede un ilícito en zonas cercanas.

Sin embargo, a pesar de esta realidad, mediante el esfuerzo y la lucha barrial logramos que el municipio ponga primero los contenedores de basura y que pase la recolectora. Más adelante, traccionamos la puesta en funcionamiento de una regadora, pero aun así seguíamos luchando por tener agua potable en cada vivienda del barrio, ya que seguíamos abasteciéndonos de un caño madre que se encuentra en el barrio constitución de enfrente, del cual salían 5 medidores que abastecía a 60 casas y dejaba afuera a otras 5 que estaban completamente sin agua.

Por esta situación, el 4 de diciembre del 2019 y luego de años de reclamo, enviamos una nota al municipio dirigida a Marcelino iglesias, intendente de Guaymallén, pidiendo la urbanización del barrio. Su respuesta llegó el 3 de enero del 2020 y fue que teníamos que hablar con el director de la unión vecinal, a quien acudimos para visibilizar la situación y pedirle que gestione en el nombre de los vecinos con el municipio los materiales para poder traer correctamente el agua a cada habitante. La gestión tardó unos meses hasta que el 24 de abril pudimos festejar que cada casa del barrio los Hornos tenía su medidor.

Beatriz Mercedes Moragas, vecina del barrio de 54 años que vive aquí desde los 15, hoy puede ver transformada su realidad de tanto tiempo: «para buscar agua teníamos que ir al surgente que está a 500 metros del barrio. La traíamos en bidones, baldes y botellas, la ocupábamos para lavarnos las manos, para cocinar y al lavar ropa. Para consumir la cortábamos con poco de cloro, por las infecciones. Nos duraba de un día para otro y al otro día a buscar otra vez». Patricia Vera, también vecina, ahora puede volver su sueño realidad: “Voy a comprar un lavarropas para dejar de lavar a mano, como tengo agua propia puedo tener uno”.

Hoy más que nunca, podemos resignificar la importancia de tener acceso al agua potable, que tanto empuje nos costó y ahora se volvió realidad, empoderamiento y reivindicación de nuestros derechos a la higiene, la salud y la vida digna.

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