22 julio, 2013
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¡Juicio y castigo!

¡A la cárcel!Si no consideráramos al CELS como una valiosa trinchera para los Derechos Humanos, si la «deserción» de Alberto Ledo no fuera tan inverosímil como la de otros 128 soldados desaparecidos y si Ramón Alfredo Olivera no hubiera detallado el hostigamiento que le propinó cuando intentó denunciar las torturas, entonces sí, sería bueno debatir qué cargo le cabría al oficial César Milani. Por lo pronto, no le caben más que el cargo de conciencia y todos los cargos penales correspondientes a su participación en delitos de lesa humanidad.

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