18 noviembre, 2013
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El derecho a saber

¿Dónde está Luciano?Presentando nuestra nota de tapa debería haber un texto lleno de oraciones rellenas con los datos de las investigaciones, pero las novedades del caso han sido víctimas de otra desaparición forzada: nadie sabe nada de nada. Sobre la vigilia de la familia, que se volvió la vanguardia de nuestros Lucianos en la lucha cotidiana por los Derechos Humanos, ningún funcionario nos supo decir qué carajo se supone que debiéramos escribir. Pues la necesidad de saber la verdad, removiendo la telaraña del silencio que teje el olvido, no es un eslogan de campaña, sino un derecho adquirido, que no se dará por satisfecho con ninguna propina discursiva, hasta que no aparezca una respuesta efectiva. ¿O alguien tendrá la osadía de sostener todavía que no dicen nada esos restos de ADN en la comisaría? No es novedosa, ni por eso menos peligrosa, la matriz mafiosa de la Policía Bonaerense, que sigue a salvo del veredicto forense, mientras la bronca que nace del sentimiento y del dolor se multiplica con las pericias postergadas en el Destacamento de Lomas del Mirador. Desde ahí, la gorra quiso tomar a otro pibe del conurbano para mandarlo a chorear con un fierro en la mano, alimentando la «inseguridad» que después le enciende la mecha a la baja de la edad de imputabilidad. Pero las villas en caravana, tras los ovarios de su hermana, seguimos gritando para cambiar la historia y para que ese centro del horror se vuelva el refugio de la memoria, porque no vamos a permitir que los responsables sigan dándose a la fuga, con el aval de los medios que siempre los han protegido: ¡Luciano Arruga está desaparecido!

 ¡Todos gritamos por Luciano!

CARTA ABIERTA A LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL

Pocho, Ingrid y Julián, gargantas poderosas.1- Gracias al talento de Eche, pudimos hacer tapa un grito que no se escucha, pero se siente: ¡Luciano, presente!

2 – Con Rodolfo, su lucidez y su literatura, celebramos el hallazgo de 1500 biblioratos de la dictadura.

3 – Latiroide’, nuestra editorial a contramano, festeja la Ley de medios en el cumple del enano.

4/7 – Acompañando a la familia en el sentimiento y en el campamento, todos seremos Lucianos en la lucha verdadera de los Derechos Humanos.

8/9 – Disparando versos contra los fallos adversos, para defender a los pibes en los tribunales, Axat le mete poesía a los bodrios judiciales.

10/11 – Ingrid Beck, la periodista jorgejuliolopezista, castiga por atrevidas a las que se encadenan con genocidas.

12 – Para Cecilia Pando que la mira desde la lona, piola sátira villera de la «Alta Barcelona».

13 – A los legalmente condenados por la Justicia, se los condena ilegalmente al peor calvario: hablamos de inseguridad, pero adentro del sistema penitenciario.

14/15 – El póster del mes lo grita por última vez: ¡Ni un pibe menos, ni una bala más! Nunca más.

16/17 – «Hoja de ruta», el noticiero de la agenda barrial, desde las 15 asambleas poderosas del territorio nacional.

18/19 – Al ritmo de Ulises Bueno, cuarteteando todos a la vez, ¡exigimos la baja del Código de Faltas cordobés!

20/21 – La Historia Viva del pueblo Kolla y la comunidad de Juella: 500 años cuidando una huella.

22/23 – El Pocho Insúa dejá en off side a los corruptos y los inoperantes: ¡Que vuelvan a la cancha los hinchas visitantes!

24/25 – El actor Sergio Awada carga un valioso pasado, pero además carga algo mucho más pesado: ¡Tiene a Macri como cuñado!

26 – Oros pocos: para el Día del Periodista Deportivo, el astrólogo villero se nos pone emotivo.

27 – El contraataque publicitario denuncia una propaganda que debiera estar penada por la ley: nadie se merece vivir en «estado Play».

* Aquí, en la misma patria donde felizmente 445 represores han sido condenados por crímenes de lesa humanidad, la democracia acumula sus propias deudas con la sociedad, porque las desapariciones no son un fenómeno natural: son las pruebas inapelables de la violencia institucional. Facundo Rivera Alegre, ese adolescente que verán marcando la numeración, sigue desaparecido en Córdoba bajo el manto silencioso de la supuesta investigación. Y Luciano Arruga, ese chico del conurbano que asoma en cada firma que vas a leer, lleva 57 meses sin aparecer. Junto a ellos, todas las víctimas que gritan desde los cintillos de esta edición nos obligan a pararnos de manos frente a la resignación, hasta ese glorioso día en el que las leyes sean para todos iguales: ¡Basta de pibes muertos, por las mafias policiales!

¡Abajo el Código de Faltas cordobés!

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