26 junio, 2014
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Somos Maxi y Darío

¡No están solos!Desde la orquesta del silencio universal o sobre la cresta de este barullo Mundial, la historia nos grita presente. Y cómo se siente, aun entre tantas, el poder de esas dos gargantas que explotaron desde abajo, exigiendo pan y trabajo, el eterno día que se dio vuelta el Puente Pueyrredón, para acorralar a la cobardía con el pecho de Aníbal Verón. Como Mariano, como Luciano, ahora gritan más fuerte que antes en la voz de todos los militantes, que hoy tenemos dos razones para no bajar el volumen de nuestras convicciones, cuando la gorra y el capital nos dan, nos dan y nos dan: Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Antes, durante y después de la masacre de Avellaneda, nos obligamos a caminar por esa misma vereda. Pues aunque ya hace 12 años que empezamos a extrañarlos, cada 26 de junio necesitamos volver a abrazarlos, porque nos han dado demasiados motivos y porque, a su lado, sentimos que estamos vivos. De tenerlos físicamente, seguramente hoy estarían a mil, luchando contra las injusticias, en Argentina, en la China o en Brasil, puesto que ambos demostraron estar dispuestos a dar su vida, por mejorar la vida de otros. Y esos otros, somos todos nosotros.

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