5 mayo, 2015
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La tortura del silencio

Gracias al silencio, fue detenido el 22 de septiembre de 2008.
Silencio, por favor, ¿qué hacías ese día en Lomas del Mirador?
Gracias al silencio, intentaron obligarlo a robar para la gorra.
Silencio, por favor, tenía una escopeta apuntándole al pecho.
Gracias al silencio, decidieron escupirle la comida.
Silencio, por favor, ese sitio no estaba habilitado como prisión.
Gracias al silencio, Julio Diego Torales se creyó Dios.
Silencio, por favor, era un oficial principal.
Gracias al silencio, lo golpearon salvajemente.
Silencio, por favor, lo amenazaban de violación.
Gracias al silencio, su madre no pudo verlo.
Silencio, por favor, “me estaban matando a palos”.
Gracias al silencio, no pudo abrazar a nadie cuando salió.
Silencio, por favor, se moría de dolor.
Gracias al silencio, volvió a ser “secuestrado” 4 meses después.
Silencio, por favor, ya no volvió.
Gracias al silencio, fue asesinado a los 16 años.
Silencio, por favor, estuvo desaparecido hasta los 22.
Gracias al silencio, lo enterraron como NN.
Silencio, por favor, la familia no se rindió.
Gracias al silencio, hoy Vanesa Orieta debe declarar.
Silencio, por favor, ¿cuándo mierda vas a gritar?
Gracias al silencio, Luciano “murió cruzando la General Paz”.
Silencio, por favor, nunca más.

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