30 abril, 2016
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Perpetua para Mondino Becero por el crimen de Ismael Lucena

Un clima de ansiedad se vivía en la calle y en la sala, a la espera de la sentencia final en el juicio por Ismael. La tarde del jueves fue diferente a las demás, el sol calentó la ciudad y se coló por los pasillos del Tribunal, para esclarecer la oscuridad de la violencia institucional.

A la hora de entrar, los controles de las fuerzas de seguridad estuvieron más rigurosos que nunca: efectivos equipados con escudos, chalecos antibalas, rodilleras. ¿Todo eso para garantizar nuestra seguridad en la sala? Cada vez está más claro su accionar: siempre defienden al mismo sector de la sociedad.

Afuera, la espera se hacía cada vez más larga. Adentro, las declaraciones finales de los imputados.

Al iniciar la audiencia, el policía Mondino Becero, con total perversidad, aseguró: “Si le causé daño a alguien, no fue mi intención”. Y ahí nomás, agregó: “Armaron esta historia, hubo muchas mentiras en los testimonios”. El cuestionamiento a la verdad que no se puede tapar, finalizó con la acusación al otro cómplice: “Monserrat dijo que yo soy una persona peligrosa. Si yo fuera peligroso o violento, no me hubieran enviado a la unidad de infantería”.

Luego, llegó el momento de Antonio Monserrat quien solamente se animó a esbozar: “Creo que en este juicio quedó comprobada mi inocencia”. Por su parte, Francisco González intentó justificar: “Los efectivos fueron en un vehículo particular porque no habían móviles en la comisaría”. Y para continuar con la mentira, señaló: “Las víctimas fueron asistidas en un Centro de Atención Primaria de Salud al cual Tejerina y Zelarayan los llevaron. En el acta, escribí lo que sabía, más lo que las víctimas manifestaron”.

Para finalizar, Rubén Tejerina y el sargento Antonio Zelarayan hicieron uso de la palabra. “El señor López sabe que los ayudamos y los protegimos en todo momento, jamás los atamos”, expuso cínicamente Zelarayán, quien quiso cubrir a González, con un argumento que desenmascara la estigmatización que generan las fuerzas de seguridad: “En un barrio TAN peligroso, no se puede dejar sola una comisaría. El oficial González jamás salió aquella noche”. Tejerina concluyó: “El señor López sabe muy bien cómo actuamos, jamás los esposamos”.

Todas estas excusas y justificaciones, no hicieron más que reconfirmar que a Ismael lo mató la policía. Entonces, se abrió el cuarto intermedio donde los jueces debatieron las sentencias. La espera se hacía más larga aún, nos comíamos la cabeza, nos abrazábamos a la espera de otro veredicto: después de tanta lucha, la Justicia no podía fallar mal.  

En medio de un clima tenso, en una sala llena de efectivos policiales y medios de comunicación, se pronunciaron las sentencias a los imputados:

-Mondino Becero, por ser autor material del homicidio de Ismael Lucena y de las lesiones a Marcelo López: condena a prisión perpetua.

-Antonio Monserrat, por lesiones y amenazas agravadas a Marcelo López: condena a siete años de prisión.

-Francisco González, por delito de encubrimiento: condena a siete años de prisión.

-Ruben Tejerina y Luis Zelarayan, por delito de encubrimiento: condenas a tres años con prisión condicional.

Asimismo, se dictó la prisión preventiva para Mondino Becero, Monserrat y González, hasta que quede firme la sentencia el próximo 12 de mayo.

Nos volvimos todos a casa, en paz, con la certeza de que la lucha organizada es el único camino para acabar con estas injusticias que atraviesan a todos nuestros barrios. De ahora en adelante, el caso de Ismael Lucena será un precedente en la Justicia tucumana, la misma justicia que siempre nos miraba desde lejos y que, ahora, por fin, se pone de nuestro lado.

 

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