23 mayo, 2016
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El mundo sin Monsanto

¿Cómo se hace para frenar a este asesino multinacional? Esta empresa hizo fortunas fabricando veneno y ahora se sigue enriqueciendo, esparciendo tóxicos en nuestros alimentos. ¿Cómo se hace en un país donde prácticamente el 100 % de la soja es transgénica, al igual que el 92% del algodón y el 84% del maíz? Y, sí, en el 2012 esta empresa anunció la construcción de la mayor planta de semillas de maíz alterado geneticamente de América Latina, en Malvinas Argentinas, una localidad lindante a la capital cordobesa, con complicidad de los gobiernos y los medios masivos de comunicación. ¿Cómo se hace para luchar contra este gigante que vende muerte? Celina Molina, miembro de la asamblea Malvinas Lucha por la Vida, lo explica para La Garganta Poderosa: “Nos quisieron hacer creer que por ser un pueblo chico de las afueras de Córdoba, con pocos vecinos con estudios universitarios y pocos recursos económicos teníamos que aceptar sí o sí a Monsanto, que sin ellos no íbamos a progresar. Sin embargo, este pueblo, y digo pueblo, dijo que no, y al día de hoy sigue resistiendo”.

 

La marcha tuvo dos inicios: desde el centro de Córdoba, y desde el bloqueo en Malvinas Argentinas. Estuvo seguida por una caravana de vehículos que acompañaba los cantos, con sus bocinas.

 

Eli es otra referente de la lucha, que la pelea desde el primer día de acampe en las puertas de la fábrica en construcción, y fue reprimida incontables veces, amenazada y sobornada, al igual que sus compañeros, para dejar de lado esta lucha: «Ojalá tuviera 30 años, y que el cuerpo me permita seguir estando. Ahora hacemos turnos de vigilancia, yo ya no puedo quedarme toda la noche, así que estoy todas las tardes, a veces sola, sentada frente a la fábrica para defender la vida de mi pueblo». ¿Todo esto fue en vano? ¿Después de casi 4 años, qué lograron? Eduardo Quispe, otro miembro de la asamblea Lucha por la Vida – Línea fundadora, nos lo contó: “Estamos bloqueando la entrada al predio desde el principio. Hemos logrado que se declaren inconstitucionales los permisos otorgados a la empresa, esto sumado a que la evaluación de impacto ambiental le diera negativa, Monsanto no tiene, dentro de los ámbitos legales de la nueva ley de convivencia ambiental, por qué seguir en Malvinas”.

 

Dignidad de un pueblo, que lucha incansablemente liderando una de las principales batallas ecológicas en América Latina, y que no piensa bajar los brazos. “Nunca hemos tenido una respuesta concreta de parte del Estado. Con el nuevo gobierno creemos que esta lucha será más dura. Se está preparando la ley de semillas, que hará que esta empresa tenga cada vez más poder. Hoy la fábrica está cerrada, pero debemos seguir alertas, como siempre”, expresa Eduardo. “Es infinitamente necesario que los gobiernos terminen de tomar la iniciativa de cerrarle la puerta”, amplió Celina.

 

 

La movilización incluyó un escrache a la casa de la intendenta de Malvinas Argentinas, Silvina González. ¿La exigencia? ¡La inmediata y definitiva erradicación de Monsanto, en Malvinas!

 

El mundo contra Monsanto

 

El sábado 21 de mayo, junto a más de 400 ciudades de todas partes del mundo, por cuarto año consecutivo, se marchó contra Monsanto y su modelo extractivista y contaminante, que nos enferma y empobrece mientras que su compañía se enriquece. Así, junto a la foto de estas marchas replicadas en ciudades tan disímiles como Nueva York, París o Johannesburgo, aparece la de Malvinas Argentinas.

 

Córdoba es una provincia que sabe de victorias: en un barrio cercano al lugar donde se pretende instalar la planta de semillas de maíz, nacieron una década atrás las Madres de Ituzaingó, quienes descubrieron que 80 por ciento de los niños del barrio tienen agroquímicos en la sangre y que es una de las causas de las muertes y malformaciones de sus familiares. En 2012 ganaron por primera vez un juicio contra un productor y un fumigador, que fueron condenados a tres años de prisión condicional sin cárcel. Sofía Gatica, de Madre de Barrio Ituzaingó Anexo, también abrió su Garganta: “Para nosotros es muy importante que a nivel mundial, y particularmente en la Argentina, se salga a reclamar bajo la consigna: «no a Monsanto, sí a la vida». Esto va a hacer que más gente tome conciencia de lo que está pasando y empiece a empatizar con esta lucha, contra un modelo extractivista que enferma y mata. Esta pelea va más allá del daño que puede provocar en Malvinas, esta fábrica iba a llevar maíz transgénico a todo el país, además de exportarlo a otros países latinoamericanos”.

 

Malvinas Argentinas grita y lo seguirá haciendo: fuera Monsanto de América Latina.

 

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