21 julio, 2016
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«Me detuvieron tras marchar por mi hijo asesinado en una comisaría»

* Por Silvana Llampayas, mamá de Mauricio Atencio
 
El 18 de julio de 2015, mi hijo volvía de la casa de un amigo después de ensayar, y lo detuvieron. Por un supuesto robo que nunca pudimos saber si fue cierto, lo trasladaron a la Comisaría 3ra de Trinidad, dejándolo incomunicado. Al día siguiente, recibimos la peor noticia: nos avisaron que se había quitado la vida ahorcándose en el calabozo. Pero mi hijo no se suicidó: lo mataron.
 
Pasó todo tan rápido, fue perverso y triste… así nomás, me arrancaron mi único hijo varón.
Al cumplirse un año de su muerte, decidimos marchar en su honor y para pedir justicia. Terminada la movilización, nos fuimos con mi hija Agostina de 17 años a la parada del colectivo para volver a casa. Y en ese momento, empezó la peor humillación: de una camioneta y dos patrulleros bajaron efectivos policiales y nos empujaron contra la pared, de forma totalmente arbitraria. Todas nuestras pertenencias quedaron tiradas en el piso. Le pregunté más de una vez por qué nos llevaban. ¿Cuál fue la respuesta de una oficial? “Dale, no te hagás la virgencita”.
 
Mientras nos llevaban a la Comisaría 1ra, alcancé a sacar de mi bolso el celular y llamé a mi amiga Luciana, que fue quien organizó la marcha junto a los amigos de mi hijo. Llegué a decirle que nos llevaban a la comisaría y un efectivo femenino me gritó: “¡Te dije que no podés sacar nada de tu bolso!”. Después, tiró mi celular al suelo.
 
En la comisaría empezó otra odisea: nos hicieron sacar los cordones de las zapatillas, los aritos y las bufandas. A todo esto, mi hija estaba con gripe. Estuvimos detenidas e incomunicadas; no me dejaron llamar a mi familia ni a mi abogado. En una oficina al lado del calabozo, yo seguía insistiendo con las preguntas y solo recibía ofensas de parte de esa oficial, “¿Quién sos vos para que no te detengan? ¿Qué, tenés una coronita? Acá adentro son todos iguales”. Ninguno quiso darme su nombre, porque les dije que los iba a denunciar. Finalmente, me dijeron el motivo de la detención: nos acusaban de haber hecho un grafitti en la Plaza 25, que decía: “A Mauricio lo mató la Policía”. Yo ni siquiera estaba enterada de la pintada. Además, me dijeron que yo iba a pagar las consecuencias de lo que hacían los demás porque era “la cabecilla” de la marcha. 
 
Una compañera llamó para preguntar si estábamos detenidas, y los oficiales negaron rotundamente que tuvieran demorada a una menor. Mi amiga Luciana pidió ayuda por las redes sociales y al Subsecretario de Derechos Humanos. Gracias a eso, llegó gente exigiendo que nos liberen. Si no hubiera sido por todos, estaríamos todavía ahí.
 
Ser llevadas a una comisaría el día del aniversario de la muerte de mi hijo, donde el maltrato verbal siempre estuvo presente, me hizo pensar que él vivió todo eso. Y nos partió el alma de dolor; nos generó impotencia, pero no miedo. 
Nunca vamos a tener miedo. 
 
Y sepan que no nos van a parar. 
 
Seguiremos marchando y pidiendo justicia por mi hijo Mauricio Atencio.
 
¡Seguiremos hasta el final, hijo, luchando por vos!
 
Te amamos.

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