4 noviembre, 2016
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A bo’ no te damo’ nada

*Por Nelson Santacruz, comunicador de la asamblea poderosa de la Villa 21-24

 

Bajo los intensos rayos del sol y con el sudor de la resistencia, cientos de organizaciones políticas, sociales, sindicales, populares  y de Derechos Humanos volvieron a pisar las avenidas del Microcentro. Contra el ajuste y ese bono excluyente, en el 4N se dijo presente en una movida que desde esta mañana empezó a llenar la Plaza de Mayo hasta rebalsarlo con más de 50 mil almas.

 

 

“Yo soy trabajadora quintera y vengo a pelear por mis derechos. El primer punto sería pedir una tierra propia. Pedimos que nos den esa herramienta y la posibilidad de ir pagándolo poco a poco, para dejarles a nuestros hijos un futuro mejor. Además, queremos un reconocimiento de parte del gobierno; trabajamos y trabajamos sin el apoyo del Estado” exigió Nilda del Movimiento de Pequeños Productores.

 

Dalmacio, de la comunidad YSyry, Mbya Guaraní de Misiones sumó su protesta: “Venimos a compartir con nuestros compañeros y reclamar por nuestro territorio. Tenemos muchos conflictos, justamente ayer  representantes de  empresas madereras, la policía y el propio intendente tratando de despojarnos de nuestro suelo. Además de repudiar el ajuste, vinimos a acompañar la marcha para que el gobierno solucione nuestro conflicto, porque ese es nuestro lugar desde hace muchos años”.

 

“Es importante marchar hoy para la CTEP por todos los trabajadores informales porque hoy el gobierno va en contra del trabajador. Nos están sacando nuestra herramienta que es el trabajo y sin eso no podemos garantizarles a nuestras familias una vida digna. Por eso estamos acompañando a todas las ramas laborales que marchan hoy en la calle”, indicó Mario del Programa Argentina Trabaja.

 

 “Es muy importante estar hoy en esta marcha porque al igual que muchos de los compañeros que luchan somos trabajadores de la economía popular y no reconocen el trabajo que hacemos. Gritamos una vez más por el salario complementario universal, contra las políticas de ajuste y la ola de despidos. Repudiamos desde nuestras asambleas villeras el abandono en materia de Derechos Humanos y, como siempre, elevamos nuestras banderas por la urbanización y la vida digna”, resaltó Laura de La Poderosa.

 

 “Como parte de los trabajadores, estamos acá porque no estamos de acuerdo con ningún gobierno neoliberal. Lo único que quieren es ocupar a poca gente y mientras tanto está esclavizando a la mayoría del pueblo. ¡No lo vamos a aguantar más, queremos trabajo y dignidad! Repudiamos que se estén llenando los bolsillos los ricos mientras el pueblo se está cagando de hambre”, lamentó Hugo de Barrios de Pie.

 

 El secretario general de la CTA Autónoma, Pablo Micheli, con las venas marcadas en el cuello indicó que “la CGT hizo una lectura errónea de la subjetividad de los trabajadores, una lectura que los llevó a firmar un acta con el gobierno por un bono por una cifra en negro que a los dos días se esfuma no recupera de ninguna manera el poder adquisitivo que estamos perdiendo». Y agregó: «Estamos construyendo la unidad todos los días peleando, esa es la unidad que hay que demostrar, que es para luchar. En el Congreso levantan la mano para aprobar un presupuesto retrógrado, un presupuesto que autoriza endeudarse a este gobierno llegando al record de la Argentina de unos 50 mil millones de dólares que es casi igual al 50% del PBI de nuestro país”.

 

Sin quedarse atrás, el secretario general de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yaski complementó: “Esta Argentina tiene un presidente que si algo hay que reconocerle es la astucia y la sangre fría para el ejercicio de la mentira y para el arte de la simulación”.  El dirigente luego rememoró la movilización del 29 de abril: “ese día, salimos todos juntos a luchar para mostrar la potencialidad de la unidad de lo que era entonces cinco centrales. Y vieron que ese sujeto colectivo le podía significar una cosa real y concreta para frenar al ajuste. Desde ese día usaron la política del divide y reinarás. Si algo debo criticarle a mis compañeros de la cúspide de la CGT es que la condición para lograr un diálogo fuera la división del campo popular. Algo que hay que defender porque es lo único que tenemos”.

 

Entre silbidos, caras pintadas y  bienvenidas, las botellas de agua vacías decoraron la Plaza. El Himno Nacional erizaba las pieles y los ojos humanos no solo lloraban por lo declarado. Se gritó por  Milagro Sala, los 43 normalistas de Ayotzinapa y el eterno Ni Una Menos. El sol se quedaba con ganas de vernos aplaudir y el cierre más picante, de nuevo, nos daba fuerzas para poder resistir. Los clásicos papelitos bicolores nos despedían al compás de una canción ritmada.

 

Esta fue otra marcha. No será la última, pues no nos van a fragmentar. Quizá quede invisibilizada en algún pedacito de los diarios, en alguna pequeña mención de una radio o de las noticias del día de la televisión. Fue otra movida en búsqueda de nuestro Salario Complementario Universal para los cumpas de la economía popular. Otro granito de arena en un desierto inundado de injusticias. En un mar inmenso de gente, rebosante de dignidad.

 

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