18 noviembre, 2016
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“Ahora deberían caer los que armaron la causa”

*Por Julio Pereyra, comunicador de la asamblea cordobesa de Barrio Yapeyú

 

 

Como sabemos, el abuso policial y su mal accionar, está en todos lados, en todos los barrios. En el nuestro, en el tuyo, y en Marqués Anexo, donde vivía Santino Cabanillas.

 

 

Sí, en pasado: vivía. Porque Santino ya no sonríe. Porque lo mató la policía. Esa policía que tantas veces entra a los barrios disparando, regando las paredes de plomo. Esa policía que ¿no imagina? que una de sus balas puede impactar en el pechito de un bebé. Sí ¡de un bebé! de apenas un año y nueve meses, que jugaba en la puerta de su casa, y que moría en los brazos de su padre.

 

 

 

 

El 22 de enero a Federico Cabanillas se derrumbó el mundo. Con el afecto de sus vecinos y familiares, intenta sacar fuerzas para salir adelante y completar la difícil aventura de conseguir justicia. Y por Santino, fundamentalmente por Santino, no piensa dejar de luchar.

 

 

-¿Cómo eran tus días antes del 22 de enero?

-Tenía una vida feliz, porque tenía a mi familia, a mi hijo, que tanto lo habíamos buscado. Dos años lo buscamos. Y solo un año y nueve meses pudimos tenerlo con nosotros. Desde el veintidós hasta hoy, todo fue un calvario. Sufrimos, sufrimos mucho.

 

 

-¿Cómo viviste ese día en particular?

-Cerca del mediodía, salí en libertad, después de haber estado veintiún días preso por algo que no había hecho. De ahí hasta las nueve de la noche fueron las horas más felices. Porque estuve con mi hijo, que hacía dos días que no comía. Después, todo fue una muerte. Me rompieron la vida, rompieron a un barrio, todos querían a Santino. La vida no es para que enterremos a nuestros hijos, si no ellos a nosotros.

 

 

-¿Y cómo estás hoy?

-Cumplimos un objetivo, que era meter preso al culpable. Ahora, deberían caer todos los que estaban atrás, los que armaron la causa. Les plantaron el arma a dos menores y los acusaron de la muerte. Uno es mi sobrino, hijo de mi cuñada. Él tenía una prueba contundente, un proyectil en la pierna, que coincide con el que mató a mi hijo. Los disparos fueron hechos con la misma arma. A los pibes les hicieron desmotest y les dio que no tenían nada. Ni en los médicos podíamos confiar. Nos decían que el impacto había sido de una bala de un arma calibre 22. Yo siempre dije lo contrario, porque desde el mismo día en que me lo mataron supe que fue la policía. Ahora, los niños del barrio salen a jugar a la vereda… hace unos días yo salí con mi otro bebé y se me vino una sensación muy rara. Me di vuelta y me metí corriendo adentro, por el miedo a que me arrebaten otro hijo de mis brazos.

 

 

-¿Y cómo está el barrio después de lo que pasó con Santino? ¿Cómo se presenta la policía por acá?

-Tenemos muchísimas necesidades, como otros barrios. Vivimos acá desde hace mucho. Entre vecinos nos tenemos respeto y nos apoyamos. La policía sólo entra durante el día. Porque ponen a nuestro barrio como zona roja. Cuando empieza a oscurecer, ya no aparecen. Y cuando aparecen, vienen muy violentos, pasan en los autos o motos, pasan muy rápido. Ahí, los nenes ni salen a la calle. Por ejemplo, cuando paran a un pibe comienzan a pegarle, y si los vecinos queremos intervenir en ese abuso, empiezan a disparar al aire. Nosotros no estamos en contra de la policía, pero tienen que actuar como la ley dice. No entrar a los balazos. Porque, ahora ¿quién nos devuelve a Santino? Aquel día había mucha gente en la calle. Pudo haber acabado con más víctimas.

 

 

 

 

 

-¿Qué pensás sobre el cambio de Código de Faltas a Código de Convivencia?

-No estoy muy actualizado con eso, pero tendrían que dejar de actuar como actúan. Que no se manejen de forma violenta. Ellos tienen que cuidarnos a nosotros como ciudadanos, porque para eso están. No tenemos que ser ciudadanos títeres de ellos. Yo saqué a un pibe que estaba siendo ahorcado por un policía. Otra vez, me pararon y me quisieron plantar un arma en la moto. Me decían “¿de quién es este Fierro que está en el baúl de la moto?”. No me llevaron detenido porque un vecino los vio y les dijo que no hagan abuso de su autoridad. Si no era por él, me la plantaban. Ahí no hay ley de Convivencia, hay abuso de autoridad. Siempre tengo miedo de que me pare un policía, de que me lleven preso. Porque yo hice meter preso a uno de ellos, porque reclamo por la muerte de mi hijo. Cuesta encontrar gente que luche por el dolor del otro, de ponerse en su piel y acompañarlo en la lucha contra la violencia institucional. Estamos en el país donde los que tienen el poder usan la democracia según su gusto.

 

 

-¿Qué te hubiese gustado enseñarle a Santino?

-Educación. La educación, que tanto hace falta hoy, que yo no tuve porque no me la pudieron dar. Respeto hacia las otras personas también. Y que le sonriera a la vida, y que sea libre de hacer y decidir de quién o qué quería ser.

 

 

-¿Te hubiese gustado que Santino sea hincha de algún club?

Tenía dos pasiones. Porque yo soy hincha de Talleres pero mi mujer de Instituto. Así que estaba dividido. Teníamos una foto de él con cada camiseta. Pero, como dije, a Santino le quitaron el derecho de elegir quién quería ser y qué iba a hacer con su vida.

 

 

Hoy a las 17 en 9 de julio y Gral. Paz, por Santino y por todos esos pibes asesinados por la violencia de la impunidad, La Poderosa cordobesa gritará en la Marcha de la Gorra: ¡Control Popular a las Fuerzas de Seguridad!

 

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