19 febrero, 2017
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LA PATAGONIA SIGUE EN REBELIÓN

 

Somos los vengadores de la Patagonia trágica, vamos de la mano de la historia de nuestra clase obrera, de su resistencia y organización, abrazados al incansable y eterno hablador de lo real: Osvaldo Bayer. Esta es nuestra forma de saludar y homenajear en sus 90, a quien nos sigue representando, donde sea que este, poniendo el cuerpo y sus ideas por quienes sea necesario, sin mordazas, ni mezquinas especulaciones.Las asambleas patagónicas nos pusimos de acuerdo para escribirte unas líneas que ratifican el camino que elegimos, aquel que nos acerca siempre a vos.

 

 

Toda la poderosa región del Sur, querido Osvaldo, te dice que la rebeldía del año 21 sigue vigente en todas nuestras asambleas. La sangre que llevamos tiene glóbulos de resistencia y de lucha, todas las historias que quisieron erradicar los verdugos del capital se transmitieron de boca en boca, de libro en libro, de documental en documental y la memoria, está acá.

 

 

En la actualidad somos miles las trabajadoras y trabajadores patagónicos que nos organizamos e inventamos nuestras propias tareas para sobrevivir a la marginalidad de “los cupos laborales completos”, a las políticas económicas estatales que nos asfixian “para sincerar los números”, a las tierras en manos privadas “para aumentar la producción” y al desarme de empresas “para generar nuevos puestos de empleo”.

 

 

El sistema nos llevó a estar en los márgenes de la sociedad y del mercado laboral. Pero encontramos formas de trabajo genuino desarrollando un modelo de economía popular, cooperativista o de fábricas recuperadas.

 

 

En Río Negro, la moto del Che y Granados inició su viaje en el barrio FiskeMenuco, General Roca, donde la pelea diaria se refleja en la cooperativa de oficios y servicios que nos permitirá avanzar en nuestra calidad de vida; en una gastronómica; y en la cooperativa de distribución de nuestra Garganta Poderosa. Además, manifestamos nuestra rebeldía mediante diferentes talleres educativos, como reciclado, yeso y fútbol popular. Así vamos poniendo en alto nuestras necesidades para que no nos callen más.

 

 

Atravesados por el viento y el frío, en Santa Cruz sigue abierta la herida de los huelguistas fusilados y se transforma en un recordatorio permanente de lucha. Lo vemos en el nombre de nuestras calles, colegios, letras de poesía o música y en el nombre de los dos barrios donde las asambleas poderosas comenzaron a practicar el método de la organización desde abajo a través del trabajo comunitario: José Font (Facón Grande) y Madres a la Lucha. Nos empeñamos día y noche para levantar un baño, una casa, un merendero o un ropero comunitario. Siempre entre vecinos, porque sabemos que solo así, podemos conseguir lo necesario. Y como la educación popular es un eje transversal a toda nuestra organización, nos agrupamos en talleres para aprender desde nuestra propia identidad, sembrando conciencia para transformar la sociedad.

 

 

En la provincia donde los fuegos de la tierra arden sin cesar, también hay vecinos y vecinas poderosas que no nos conformamos con la realidad que nos tocó. En el barrio Fuerza Unida, Río Grande, había muchas personas sin trabajo. De a poco nos fuimos parando de manos e ideas, hasta que en el 2013 comenzamos a caminar la esperanza de un futuro mejor. La Cooperativa Altos Verdes del Sur requirió 2 años de trámites, pero hoy es la fuente de trabajo de 20 personas del barrio. Basta leer a dos de las trabajadoras y compañeras de lucha, para entender el poder de nuestra creatividad. Teresa, madre soltera, remarcó, “estoy muy agradecida de poder trabajar en la cooperativa, porque así la puedo remar con mis dos hijos”. Mientras que Eli manifestó, “yo me siento bien trabajando. Me deprimo cuando no tengo trabajo porque a causa del frío tengo que estar encerrada en mi casa”. Además de este proyecto vital para nuestra asamblea, los trabajadores de la economía popular del Fuerza Unida resistimos al desempleo dedicándonos a la construcción, arreglos de jardines y parques.

 

 

En nuestra extensa Patagonia las realidades son tan distintas como los lugares que le dan vida. En Chubut, la situación de nuestra asamblea del barrio San Martín, en Comodoro Rivadavia, se ve condicionada en parte por la caída de bocas de perforación de pozos petroleros. Por otro lado, la empresa textil Guilford presentó la quiebra quedando cientos de familias a la deriva. La pérdida de estos empleos formales nos lastima mucho, inclusive a quienes no tuvimos la oportunidad de ser trabajadores reconocidos dentro de la economía formal. Pero ni a palos nos quedamos de brazos cruzados comiéndonos el pan de ayer, desde nuestra trinchera, decenas de mujeres, hombres y niños, le hacemos frente a la realidad a través de comedores y bibliotecas populares.

 

 

En Neuquén, la asamblea del barrio Confluencia, también está golpeada por el cierre de tantas fábricas, como la Textil Neuquén. La economía de nuestro barrio recibe los coletazos de la política de Estado actual, que mientras promueve la importación, declara inviable la industria textil nacional. Pero a pesar de todo, en nuestro pedazo de tierra sembramos ilusión, con la bandera de la resistencia obrera y el cuerpo de mujeres que van al frente con la claridad de saberse peleando por la dignidad.

 

 

 

 

 

 

 

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