27 agosto, 2017
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«Seguimos al volante de esta lucha»

 

* Por Viviana Gómez, operadora cordobesa de trolebús despedida por protestar

 

Seguimos en resistencia.
Seguimos en lucha.
Siguen sin darnos respuesta.

 

Desde el 14 de julio, estamos acampando frente a la Municipalidad. El reclamo es de público conocimiento: reincorporación de los 183 compañeros despedidos y concientizar a los compañeros que están dependiendo de una UTA intervenida que, en lugar de defender los derechos e intereses de los trabajadores, los presionan, poniéndose en el lugar de los poderosos. Hace un mes atrás, cuando surgió el conflicto con los despedidos, la UTA nos pedía traer cinco compañeros en actividad para votar por el desafuero de los delegados –hecho que ocurrió y no hubo vuelta atrás- para negociar los reintegros.

 

Al principio hicimos huelga de hambre, pero la cortamos por los problemas de salud de las compañeras: Graciela tuvo un grado de hipotermia, Sandra se enfermó de los pulmones y Viviana Chiati tuvo dos desmayos con pérdida de conocimiento. Ni siquiera en esos momentos el intendente Mestre nos quiso atender.

 

La indiferencia no fue la única respuesta, también lo fueron la violencia y las amenazas. Desde que instalamos la carpa venimos soportando muchas cosas, ¡hasta han venido con armas!. Así que es evidente que estamos molestando, han venido a “negociar” de todas las formas que se imaginen.

 

Tengo 25 años de servicio y he visto como siempre han atacado sistemáticamente nuestro trabajo. No solo por la condición de trabajadoras, sino también de mujeres. Para los empresarios no es redituable que seamos las mujeres las que trabajamos, ya sea por los embarazos o por la prioridad que tiene la mujer cuando se le enferma un hijo, entre otras cosas más, que han sido derechos que hemos ido conquistando muy lentamente. El manejo del trolebús ha sido un bastión del trabajo femenino y eso a muchos no les gusta. Mediáticamente hicieron una campaña en nuestra contra cuando nosotras estamos reclamando por algo que nos corresponde como trabajadoras. Pero el poder que tenemos al frente es tan grande como corrupto: en la ciudad de Córdoba, la UTA nacional es una mafia liderada por Mestre, que para manejarla le sale mucho dinero, y ese dinero sale de los impuestos que paga el usuario, así que ellos deberían entender que atrás de esto hay una mafia que está sostenida y liderada por nuestro propio intendente. El transporte público cordobés recibe subsidios de Nación, de la Provincia y del municipio, anualmente significa 7 mil millones de pesos. Nosotras, cómo trabajadoras de este sector, hicimos la denuncia porque es claro que ese dinero nunca llega al transporte. Los usuarios, por ejemplo, lo pueden ver en el precio que pagan por un boleto. Nosotras lo vemos, también, en nuestras condiciones laborales.

 

Así sigue esta lucha contra uno de los negocios más grandes que tienen los poderosos de Córdoba. Nosotras, las trabajadoras, junto a los usuarios, somos las principales víctimas mientras que algunos se llenan sus bolsillos.

 

Pero acá estamos, y no vamos a aflojar.

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