9 abril, 2018
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Nuestra unión hace la fuerza

 

Las poderosas asambleas de Yapeyú y de Los Cortaderos, con sendos corsos barriales, dejamos bien en claro que la cultura popular no se reprime: se defiende. Lo tenemos bien en claro, incluso mucho antes de que ese conglomerado de basura inhumana que algún día decidió llamar Proceso de Reorganización Nacional a la última dictadura militar, prohibiera en nuestro país la celebración de carnaval, una eclosión de emociones que hermanaba la sátira política y la milenaria celebración a la resistencia por parte del oprimido hacia el opresor.

 

Siendo la murga una expresión de liberación, puede ser ésta una razón por la cual le siguen temiendo los de arriba, como quedó demostrado en 2015, cuando la Policía Federal acompañada de la Gendarmería Nacional, hirió con balas de goma a niñas y niños que ensayaban con la murga Los Auténticos Reyes del Ritmo en la villa 1-11-14 de Bajo Flores, Buenos Aires.

 

 

No es por casualidad que seguimos sosteniendo la misma consigna del año anterior: «Frente a la represión estatal, nuestros gritos de carnaval». Esto es a raíz de la represión sistemática que de una u otra forma seguimos sufriendo las vecinas y vecinos por parte del Estado, ya que continúan saturando las barriadas cordobesas con la prepotencia y la mano dura a la que históricamente nos sometieron, y que aún persisten desde la última dictadura.

 

 
Cansados de toda esa impunidad justificada en estigmas sin sentido, fortalecemos la intensidad de nuestros gritos, y es así como nuestra resistencia se refleja en nuevos pasos de bailes, nuevos parches para los bombos, y en esos hermosos trajes que terminamos creando con nuestras propias manos.

 
 
Yapeyú: La alegría es resistencia
 
 
El verano se va y el otoño llega…
¿Qué mejor que despedirlo haciendo mucho ruido?

 

El corso del Yape fue una tarde-noche especial para todas y todos: muchas murgas se coparon y se sumaron a festejar con los vecinos, y todo se ponía cada vez mejor a medida que pasaban las horas. Arrancaron los más chicos, luego se fueron sumando los más grandes y, sin darnos cuenta, estábamos todos llenos de espuma loca corriendo de acá para allá. De eso se trata de compartir: de gritar juntos, pero sobre todo de sonreír…

 

 

Ese día la dicha y la alegría se compartió con las vecinas, los vecinos y las  diferentes murgas que participaron . Se hicieron presente “Los Descontrolados de Alberdi”, “Los Colgados de la Luna”, “Los Gloriosos de Alta Córdoba” y “La Contraflor”, murgas de diferentes lugares, de diferentes barrios, pero todos bajo el mismo objetivo, alegrar la vida y celebrar el carnaval.
Disfraces, colores y caras pintadas conforman la magia que nos alegra el alma; no hay que dejar de hacerlo.
El carnaval se volvió una comunión de murgas que borraba todo lo que separaba unas de otras: ya desde la tarde, todas se unieron para ser una sola. Grande y poderosa.

 

Al llegar la noche, el corso se despidió de la mejor manera: todos bailando y cantando alrededor de La Moma, mientras sus llamas ardían iluminando el barrio por la noche, cuando las luces del alumbrado no andan.

 

 


 
 
 
Los Cortaderos: ¡Un nuevo corso nos volvió a encontrar!
 
 
Al igual que hace un año atrás, gestamos desde la autonomía barrial el segundo carnaval anti-represivo del barrio Los Cortaderos.

 

  
Creamos desde acá, desde el corazón de nuestro barrio, una nueva murga: la del «Poderoso Carnaval», que hace un tiempo solo era pensada como un espacio de educación popular que agrupaba a los pibes y a las pibas de diferentes edades y que hoy en día, a más de un año de haber comenzado, se piensa, se proyecta y se consolida como murga popular.

 

 

 

 
Todo eso se transformó en un gran espectáculo que se llevó a cabo el día 25 de febrero en medio de nuestro barrio, donde esta nueva murguita le dio vida a nuestras calles. Llenó de colores y dibujos las caritas de las traviesas y los traviesos que contagian sus sonrisas. Ese día se volvió más poderoso aún con la participación de otras murgas populares como Los Inquietos e Inquietas Poderosas (de la Asamblea de Yapeyú), Los Descontrolados de Alberdi, Los Gloriosos de Alta Córdoba, y un cierre a puro cuarteto con la banda Cuarteto en la piel.

 

 
Que continúe entonces el carnaval, porque las niñas y los niños murguistas no pierden la alegría y van a seguir bailando en defensa de la cultura popular.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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