31 agosto, 2018
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«El aumento del dólar es un golpe para los que menos tienen»

 
 
* Por Alejandro Bercovich,
periodista y economista.
 
 


En los últimos días, sobre todo, estamos viviendo una gran inestabilidad con respecto al dólar que, en Argentina, es el “precio de precios”. En una economía ‘bimonetaria’ como la nuestra, cuando sube el billete verde también lo hacen los combustibles. Y como el 95% de las cargas se transporta en camión, el incremento se traslada a precios casi inmediatamente. Por lo cual, creer que no impactará en las personas comunes porque “no hay plata en la calle o porque hay recesión”, es otra mentira de los neoliberales que solamente piensan en sus modelos a la hora de proyectar las variables.

 

Para ser concreto: el aumento del dólar siempre es un golpe a los que menos tienen.

 

Sin entrar en tecnicismos, esta megadevaluación es una gigantesca transferencia de recursos de los que cobramos un sueldo en blanco o en negro, a los que tienen ingresos en dólares. El gobierno considera a esto “el sinceramiento que la economía argentina necesitaba”. O sea, el ajuste que ellos ya querían hacer ahora se perpetra a través de la devaluación, lo cual produce que el peso valga menos, deprimiendo los salarios, las jubilaciones, las asistencias sociales, los planes alimentarios. No es más que la profundización del programa que ya se había llevado adelante en una primera instancia con los tarifazos y los recortes de impuestos a los sectores más pudientes de la sociedad, que se traduce en el congelamiento de los ingresos para los más pobres.

 

Por estas horas, el gran problema es que el Gobierno levantó los controles que podían evitar un impacto en los precios y en la gente. La crisis pasó de ser financiera y cambiaria a afectar la economía general, llegando al extremo cuando Macri entregó las riendas al Fondo Monetario Internacional, que una y otra vez sigue el mismo recetario del ajuste. Ambos acuerdan que “es la única alternativa para intentar frenar la crisis”, pero este tipo de programa siempre se muerde la cola: el ajuste trae recesión, la recesión trae menos recaudación, menor recaudación empuja al déficit, y el déficit exige más ajuste.

 

Se sabe cómo empiezan estos planes pero nunca cómo terminan. O más bien, el desenlace es el mismo: todos terminan mal.

 

Cuesta mucho ser optimista porque, justamente, la estrategia oficial está librada a la mano invisible del mercado y esa mano invisible, hoy, le está pegando un cachetazo a Macri. La realidad es que este gobierno no puede estabilizar nada: quienes quieran hacerlo deben restablecer, de manera urgente, las herramientas para que la política gobierne el mercado… y que deje de ser al revés. Pero eso no lo va a hacer Macri, ni Marcos Peña, ni Nicolás Dujovne. El futuro es difícil de pronosticar, pero el presente es lo suficientemente grave para que cualquier persona entienda que hay que cambiar el rumbo.

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