8 septiembre, 2018
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La madre de todas las batallas

 

 

Por Ricardo Bustamente, vecino de Villa La Maternidad, barrio obrero cordobés

 

 

Yo tengo 54 años, nací y me crié acá, en Villa La Maternidad. Tengo hijos, mi pedacito de tierra: yo no me voy a mover. A mí, no me trasladaron ni cuando desalojaron más de 300 casas en 2004, ni ahora. Es que el gobierno de la Provincia tiene las intenciones de hacer un puente que conecte directamente con un shopping que queda acá en frente, y la Villa estorba.

 

 

Sin embargo, hay familias que decidieron irse, y ayer trasladaron a dieciséis de ellas. El Gobierno Provincial les dio unas casitas en San Vicente, un barrio cercano, lo cual es un logro de la lucha y la organización barrial, porque lo que hicieron hace ya 14 años fue expulsarlos de la ciudad.

 

 

Pero cuando concretaron la mudanza, vino la Policía, con un supuesto propietario, sin ninguna orden judicial y dijeron que nuestra huerta comunitaria no podía quedarse. Como 20 niños y niñas escucharon y se pusieron a llorar. Y ahí, se pudrió todo: un comisario insistió, y a la hora y media trajeron una topadora.

 

 

¡Una topadora, para destruir la huerta de una comunidad!

 

 

Y sí, se habrán dado cuenta de que es mucho más que un pedazo de tierra: tiene 15 años, y la empezó Heraldo Eslava, un compañero muy importante, un hombre grande, que significó mucho para la lucha del barrio todo este tiempo, para enfrentar el desalojo: la biblioteca popular de la Villa lleva su nombre.

 

 

Con nuestra fuerza, y luego de muchos gritos y discusiones, anoche pudimos frenar las máquinas, pero hoy estamos en estado de alerta.

 

 

Por eso, tenemos que aguantar, pero todos, todos, no solamente los vecinos.

 

 

Hay que poner el cuerpo, frente a estos tipos que, repito, la única orden que trajeron fue la de los palos y la discriminación.

 

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