10 septiembre, 2018
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«Le quitan a la ciencia y a la educación para garantizar la represión»

 

 

 

 

* Por Alberto Kornblihtt, 
científico, director de Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias del CONICET-UBA.

 

 

A poco de asumir, este gobierno llevó a cabo un ajuste brutal en la ciencia que comenzó con la reducción de 500 puestos en el ingreso al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), que sólo tuvo un paliativo mediante la lucha organizada. Desde aquel principio, el accionar de Mauricio Macri se contradijo con su discurso de campaña, sobre todo en la falta de fondos para afrontar compromisos ya tomados en diferentes áreas de investigación. Se suspendieron cooperaciones internacionales y subsidios que ellos mismos crearon, generando un abandono que, sumado a la megadevaluación, golpeó duramente a quienes trabajamos en laboratorios y experimentos, con equipamientos o insumos importados que cotizan en dólares.

 

 

Todo este retroceso sucedió antes de la degradación del Ministerio de Ciencia y Tecnología a una simple secretaría: lo malo empezó hace rato, pero puede ser aún peor, porque el actual proyecto económico afecta a nuestra soberanía y retrocede a una no-independencia. Mientras tanto, ese proceso de expansión que veníamos teniendo con los edificios nuevos, la repatriación de jóvenes y la voluntad de invertir en el rubro que compensaba nuestro atraso respecto a países como Chile, Brasil y México, han vuelto para atrás.

 

 

El CONICET tiene al menos unos 10 mil becarios doctorales que difícilmente sean despedidos, pero pueden reducir el número de ingresos anuales. Sí corren riesgo los casi 1500 trabajadores administrativos sin contratos fijos, lo cual es muy grave porque son imprescindibles para la investigación nacional. Están achicando al Estado y depende muchísimo de las Cámaras de Diputados y Senadores nuestro presupuesto para 2019. No debemos permitir que se profundice el devenir que tuvieron proyectos por fuera del Ministerio de Ciencia y Tecnología, como los satélites y el plan nuclear, discontinuados en varios aspectos.

 

 

Esta gestión prescinde de tecnología propia, sólo priorizando a la agroexportación y no al sector industrial. Ahora, Alejandro Finocchiaro será el responsable de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, cuando ni siquiera pudo hacerse cargo de lo educativo. Es evidente que al gobierno no le interesa el desarrollo territorial, las conquistas populares ni apostar por el conocimiento. Y ahora mismo lo estamos reafirmando: en el boletín oficial que hoy dieron a conocer, confirman que sacarán parte del poco presupuesto que tiene la ciencia para ponerlo en el Ministerio de Seguridad. Esta medida es un horror. Básicamente le quitan a la ciencia y a la educación para garantizar más represión, en caso de que haya manifestaciones por las medidas de ajuste que ellos mismos impulsan. Por eso, si realmente soñamos un futuro mejor, resulta imprescindible que el pueblo tome conciencia.

 

 

¡Con ciencia!

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