22 octubre, 2018
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«La policía no sólo mató a Rodrigo: también nos mató a nosotras»

 
 
 
*Por Romina Ludueña,
tía de Rodrigo Sánchez fusilado por Lucas Gastón Carranza, el 19 de septiembre de 2015
 
 

 
 
Hoy ya son más de tres años que venimos peleando para hacer justicia por Rodrigo. El pasado lunes 8 de octubre nos encontramos en la Plaza del fundador, en pleno centro, para hacer una radio abierta y así seguir difundiendo el caso, para que de alguna forma a la gente le llegue también nuestra verdad.
 
 
Rodrigo, mi sobrino, vivía con su mamá y su hermana en el barrio Alberdi, muy conocido por su lucha y resistencia. Estudiaba Hotelería y Turismo, jugaba al fútbol desde muy chiquito en el Deportivo Alberdi, tenía muchos amigos y era una persona muy solidaria. Era muy especial, como los nuestros pibes que marcaron las vidas de todos los que conformamos la Coordinadora de Familiares de Víctimas de Gatillo Fácil acá en Córdoba. 
 
 
El 19 de septiembre de 2015, Rodrigo se cruzó de frente con el policía Lucas Gastón Carranza, quien lo fusiló con dos disparos por la espalda, a menos de dos metros de distancia. Mi hermana, con un dolor enorme, a los pocos días de lo sucedido tomo fuerzas y decidió denunciarlo como un asesinato. 
 
 
 
A partir de ese momento, una cantidad de mentiras rodearon toda la reconstrucción del hecho. Nosotras teníamos la esperanza de que cuando se levantara el secreto de sumario se conocería la verdad: que Rodrigo no portaba un arma, que no hubo un intercambio de disparos y que se trató de un fusilamiento por la espalda por parte de un policía y, por lo tanto, de un caso de gatillo fácil. Pero esto no pasó. Todos los testigos eran familiares de policías y militares. Sólo hubo una declaración de un kiosquero a Canal 12 que daba cuenta de que mi sobrino no portaba ninguna arma, pero ese testimonio se bajó de todos los sitios web y nunca más se pudo volver a encontrar. 
 
 
Por otra parte, en el dosaje de Lucas Gastón Carranza salió que tenía alto nivel de marihuana y cocaína en sangre. El tipo estaba de civil, drogado, portando una nueve milímetros.
 
 
Este señor nunca fue detenido por el asesinato de Rodrigo, pero sí fue detenido un año después cuando lo encontraron intentando robarse una campera en un shopping, otra vez de civil, otra vez portando su arma. De cualquier manera sólo estuvo detenido pocos días, y hoy se encuentra libre. Esto nos demuestra que para el Estado vale más una campera, un celular o una cartera, que la vida de un pibe. 
 
 
Quienes integramos la Coordinadora, sabemos que no estamos batallando sólo contra la policía corrupta y asesina, sino que vamos también contra otro gran monstruo: los tribunales que se prestan para el armado de causas, buscando nuestro cansancio físico y psicológico y que la justicia nunca llegue para los de abajo.
 
 
Al día de hoy, el asesino de Rodrigo no ha sido juzgado como se debe, sólo hemos obtenido algunos pocos avances. Hace algunos días logramos que se apartara del caso a la fiscal Jorgelina Gutiez, quien pedía el sobreseimiento de Carranza alegando “legítima defensa” y el “cumplimiento del deber de funcionario público”. Esto es fruto de la lucha incansable de los familiares y todas las organizaciones que nos apoyan. 
 
 
Ahora estamos exigiendo que desde la fiscalía general designen un nuevo fiscal para que la causa pueda avanzar y Carranza no quede impune. No pararemos hasta hacer que el asesino de Rodrigo se siente en el banquillo de los acusados y pague por haberle arrebatado la vida y sus sueños a mi sobrino. Y tampoco nos cansaremos de gritar: ¡Ni un pibe menos, ni una bala más!

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