11 diciembre, 2018
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«La policía de Córdoba mató por la espalda a un vecino, a un militante, a mi cuñado»

 

 

 

* Por Silvia Nuñez, cuñada y compañera de militancia de Marcos Soria, asesinado por la Policía de Córdoba en Villa Angelleli.

 

 

A Marcos le pedías una mano y te daba las dos: si tenía un pedazo de pan, lo partía a la mitad, dejaba un pedacito para sus hijos y te daba el otro pedazo para los tuyos. Como yo y como muchos vecinos, era carrero, pero además trabajaba en una huerta comunitaria. Era muy alegre, siempre sonreía y buscaba formas de hacernos reír. Es más, en el último video que tenemos de él, está bailando cuarteto, a más no poder…
No podemos creer que no lo vamos a volver a ver.

 

 

 

 

 

El pasado sábado, 24 de noviembre, mi cuñado volvía a su casa a dormir cerca de las 6 de la mañana, cuando dos oficiales que estaban investigando un supuesto robo, le pidieron que se acerque al móvil. Marcos se negó, porque tenía miedo: “Cara de Bebé” y “el Chino”, apodados así por los pibes para reconocerlos, lo verdugueban siempre, como hacen con mi hijo, mis sobrinos, con mis hermanos… ¡A todos, les dan palizas sin motivo! Y con Marcos no fue la excepción. Entre los dos, lo desfiguraron de una golpiza. Lo cargaron al móvil, le pegaron, lo subían, lo bajaban. De esa forma lo pasearon por el barrio mientras le pegaban. Cuando quiso huir, mi cuñado estaba mareado por los golpes, tenía la cara llena de sangre, aun así él alcanzó a pararse y levantar los brazos. Se quedó ahí, fijo durante unos segundos, y uno de los oficiales le disparó por la espalda, a la cabeza. Sin dar voz de alto.

 

 

Cayó arrodillado, casi sin vida.

 

 

Esos policías se fueron y llamaron a otros, para que fueran a retirar su cuerpo, cosa que pasó cerca de tres horas después de que lo mataron ya que en ningún momento apareció ninguna ambulancia, y mucho menos lo llevaron al dispensario que estaba a unas cuadras.

 

 

Ese mismo sábado La Voz del Interior, hizo lo que hacen siempre muchos medios, usar la versión de la policía diciendo que “secuestraron un revólver de la escena”, o que “Marcos era un ladrón”, cuando las pruebas de huellas en la supuesta arma que tenía, dieron negativas. Ese diario se tiene que poner en el lugar de la gente pobre y dejar de darle más poder a esa fuerza corrupta, que estuvo amenazando a los testigos. Si llegase a pasarle algo a ellos responsabilizo a la Policía, a la Provincia y al fiscal por eso.

 

 

Necesitamos que desde la Justicia nos den seguridad para que ellos puedan dar su testimonio sin temor a represalias, y puedan contar todo lo que saben. Pero, ¿qué pueden hacer? ¿Llamar a la Policía para que los proteja? ¿Justo ahora, que desde el Ministerio de Seguridad quieren instalar una resolución que habilita a que las fuerzas de seguridad sean los jueces y verdugos como lo fueron con mi cuñado?

 

 

Si a Ocampos, un vecino que llegó hace poco al barrio lo llevaron preso a la cárcel de Bower por presenciar lo que le hicieron a Marcos, imputándolo por un supuesto “robo calificado por el uso de arma”. Y el policía que fusiló a mi cuñado continúa en libertad y solo fue imputado por “homicidio con exceso en el ejercicio del cargo”. Sabemos que esa carátula solo puede garantizar una condena mínima, por eso exigimos el cambio de carátula a por “homicidio agravado”.

 

 

Nosotras, a pesar de las mentiras y las extorsiones a las que nos quieren acostumbrar, no vamos a descansar: le vamos a exigir al fiscal Gustavo Dalma que haga lo que tiene que hacer, que es justicia por Marcos, por sus vecinos, por sus dos hijos, por sus once hermanos, que lo recuerdan como era: una excelente persona, caravanero y alegre…

 

 

Es que nadie, pero nadie, podrá borrar su sonrisa.

 

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