17 enero, 2019
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2 años sin Reyes

 
 
Ayer se cumplieron dos años sin Miguel “Reyes” Pérez, y todo su barrio lo extraña. Nacido un 6 de enero, motivo por el cual se ganó ese apodo entre sus seres queridos, de 24 años, fanático de la Mona y de Atlético Tucumán, murió tras 23 días de agonizar luego de ser víctima de gatillo fácil en la víspera de aquella navidad.
 
 
El 24 de diciembre de 2016 estuvo reunido con amigos en la plácita ubicada en la esquina de su casa. Alrededor de las cuatro de la tarde, los jóvenes fueron interceptados por un móvil de la policía de la provincia. Los efectivos requisaron a Miguel buscando pruebas que lo incriminaran en un robo que no había cometido, pero sólo le encontraron una pipa con la que fumaba paco, adicción con la que cargaba desde los 17 años, y que a pesar de sus esfuerzos para salir y la lucha de su madre por ayudarlo, no pudo, porque el Sistema Público de Salud lo excluyó sin proveerle atención médica, y la Policía, además de amenazarlo en reiteradas veces con matarlo y obligarlo a delinquir para no ser detenido, descargó sobre él una sistemática violencia hasta finalmente asesinarlo. Ese mismo día, luego de la requisa, Miguel se dirigió hacia su casa a buscar hielo, escuchó el grito del los oficiales de la Patrulla Motorizada que en ese momento prestaban servicio en la Comisaría 4ta, Mauro Navarro y Gerardo Figueroa diciendo: “¡Reyes!”, y en ese mismo instante cayó al piso producto de un disparo de bala de goma en la cabeza. Pero no conformes con esto, uno de ellos le pegó un culatazo en la cabeza estando tirado en el suelo. Vecinas y vecinos salieron de sus casas e impidieron que sigan pegándole. Fue trasladado en la caja de la camioneta policial al Hospital Ángel Cruz Padilla y luego derivado a la Clínica Luz Médica, donde falleció. 
 
 
A pesar de haberse iniciado un expediente administrativo exigiendo el pase a pasivo de ambos efectivos procesados, los agentes que participaron del hecho, Navarro y Figueroa, siguen prestando servicios dentro de las fuerzas. La familia Pérez, acompañada por distintas organizaciones sociales desde la mesa de apoyo a la causa, sigue esperando la elevación a juicio.
 
 
Con todo este inmenso dolor a cuestas, lejos de entregarse a la tristeza, la familia logró sobreponerse, no bajar los brazos, y sembrar esperanza para todo el barrio donde nació, se crió y jugó Miguel, sosteniendo a diario el “Merendero Reyes” desde octubre del año pasado, donde se alimentan más de 70 niñas y niños. Porque saben muy bien que a esos pibes y pibas hay que brindarles la contención que el Estado no está dispuesto a darles.
 
 
 
 
Ana, la madre de Miguel, que saca fuerzas de donde sea, nos dijo «hoy voy a visitar a mi hijo al cementerio y le hacemos la misa, porque ayer, aunque fue un día tristísimo porque se cumplieron 2 años de su asesinato, tuve que ir a trabajar porque no se puede parar ante la situación económica que está muy difícil».
 
 
Y con el mismo coraje que la vemos en las calles gritando por su hijo o cualquier injusticia; el mismo amor con el que saluda, abraza y te recibe en su casa entre mates; la misma risa con la que enfrenta los retorcijones de esta vida o le sirve la merienda a la niñez del barrio; invita a toda la comunidad al Festival Justicia por Reyes que será el próximo sábado 19 desde las 18hs. en San Cayetano, calle Belisario López 930.
 
 
¡Ni una bala más, ni un pibe y ni una piba menos!

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