23 enero, 2019
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VENEZUELA PUEDE RESOLVER SUS PROBLEMAS SIN INJERENCIAS EXTRANJERAS

* Por Eduardo Rothe,
filósofo y periodista fundador de TeleSur,
desde Venezuela, para La Garganta Poderosa.

 

Un grupo minoritario de la derecha proclamó presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela a Juan Guaidó por reglamentos de procedimiento y arreglos entre las facciones que lo integran. Fue electo diputado, sí, pero el pueblo no lo eligió presidente de nada. Guaidó está donde está porque el lobby de la derecha internacional decidió crear esa figura para este momento. Esta intromisión, junto a la de sus medios, es total.

 

El Tribunal Supremo de Justicia venezolano declaró en desacato a la Asamblea Nacional porque tres diputados están investigados por fraude electoral. Entonces, todos sus actos son ilegítimos. Nombrar a Guaidó presidente de la Asamblea, de Venezuela o del universo, tiene la misma cantidad de importancia: nula.

 

El pronunciamiento del Gobierno de Estados Unidos sobre Venezuela no es nuevo. Lo único diferente es que esta vez se expresó con un descaro y una prepotencia digna de los tiempos de la United Fruit Company, la empresa norteamericana que decidía a dedo algunos gobiernos latinoamericanos en pos de obtener mayores ganancias. Las consecuencias son justamente las que se buscaban: envalentonar a la oposición para salir a la calle y guiarle el ojo a cualquier militar bonapartista que quiera lanzarse a una aventura. Nada ha cambiado hoy en el escenario político venezolano, salvo el modo del enfrentamiento. La parte más consciente del pueblo sabe quiénes están detrás de las marionetas, pero hoy existe un cambio en la dinámica de la lucha política.

 

Sin embargo, no queremos enfrentamientos.

 

Sabemos que hay claros elementos del proceso bolivariano que contribuyeron a la situación actual, como la ineficiencia y la corrupción en los servicios públicos, además de la inflación y la especulación desenfrenadas. No está de más resaltar que el bloqueo ha causado dificultades terribles como la falta de repuestos importados, pero hace dos años no había casi nada qué comprar para alimentarse y el pueblo aguantó a base de improvisaciones. Se trató, entonces, de una red de complicidades que fortaleció una impunidad generalizada. De aquellos polvos salen estos lodos, pues la gente entiende que el Gobierno no pueda vencer al bloqueo del capital internacional, pero se indigna cuando ve la impunidad con la que los corruptos roban.

 

Venezuela debe y puede resolver sus asuntos en paz y en democracia, sin injerencias extranjeras. Para lograrlo necesita el apoyo de todas, de todos y cada uno, especialmente desde los países que nos agreden.

 

No tengan dudas…
¡Viviremos y triunfaremos!