5 mayo, 2019
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Cazador Latinoamericano

 

 

En 1975 viajó a Perú para denunciar lo que ya sucedía en la Argentina. Por seguridad, sus amigos le aconsejaron que no volviera. 

 

Pero volvió.

 

A principios de 1976, con la amenaza latente de la irrupción militar su familia le pidió que abandonara el país.

 

Pero no abandonó. 

 

El 24 de marzo de 1976, tras la consumación del Golpe de Estado, todo su círculo íntimo le suplicó que se marchara de la Argentina. 

 

Pero no se marchó.

 

Tres días antes de su secuestro y desaparición el 5 de mayo de 1976, Haroldo Conti escribió un cartel que colgó frente a su escritorio: “Este es mi lugar de combate y de aquí no me voy”.

 

Y no se fue. 

Nunca más.

 

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