3 julio, 2019
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El grito cumbiero

“Nunca sufrí la extrema pobreza, pero sí pasé varias etapas de mucha miseria. Todavía siento el olor a la olla popular de cada almuerzo en el barrio Santa Rosa, de San Fernando, cuando los wachos íbamos con el plato bajo el brazo al comedor de Doña Titina. Sigo sin poder creer que haya gente que le pase por el costado el sufrimiento de otro, no me entra en la cabeza. Cambiar esta mierda que vivimos requiere de ganas, de voluntad. Y lo vamos a hacer, porque hoy nos gobiernan unas sanguijuelas que vinieron a chuparle la sangre a la gente humilde”, Hernán Coronel.

 

 

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