24 julio, 2019
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El último poeta

Previo al Golpe de Estado de 1976, Vicente Zito Lema fue director de la revista Liberación, donde escribían Julio Cortázar, Rodolfo Walsh y Agustín Tosco. Durante la dictadura condujo la revista Crisis, que integraban otros grandes amigos suyos: Eduardo Galeano, Mario Benedetti, Juan Gelman y Haroldo Conti. “A Haroldo se lo llevaron”, suspiró, y todo se hizo silencio de repente. “Con Galeano fuimos a pedir por él a la Casa de Gobierno y allí me dijeron: ‘¡Qué tanto apuro, ya va a aparecer!’, y contesté: ‘¿Cómo no voy a estar apurado? seguro lo están torturando’. El oficial miró a Eduardo y afirmó: ‘Yo sabía que los poetas eran putos, pero éste además es un loco de mierda, tienen 24 horas para desaparecer’; y tuvimos que escondernos”, nos contó con la mirada triste. Eso fue en mayo del ’76 y desde entonces fue perdiendo un compañero tras otro. Y desde entonces, también, mediante un bajísimo perfil milita con su periodismo, su poesía, su pluma y su garganta poderosa contra el negacionismo, tan bien representado hoy por el macrismo: “Estoy absolutamente convencido de que el actual Gobierno es sinónimo del espanto, del horror, la monstruosidad más grande que se recuerda de una gestión que llegó por el voto popular en nuestro país. Los gobiernos como Cambiemos se instalan y buscan ganar una batalla cultural para dejar de lado la fraternidad, priorizando el sálvese quien pueda y la meritocracia. Quieren quebrar los valores fundamentales, intentando destruir la memoria viva de la sociedad. Pero no van a poder, porque en la mirada del otro está nuestra propia identidad. Y lo que no se hace con otro, no merece hacerse”.