16 julio, 2019
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La muerte de mi nieta se podría haber evitado

 

 

 

Giuliana Mariela Silva tenía 19 años y fue asesinada por Rodolfo Tissera la noche del domingo 7 de junio en barrio Suárez, Córdoba Capital. Fue el femicidio número 11 en lo que va del año en la provincia. Y fue ahí, en medio de una ronda comunitaria donde se pensaba como visibilizar lo que pasó, cuando vecinos y vecinas abrazaban a la familia, es que nos enteramos de que en barrio Nuestro Hogar III el femicidio número 12 tenía nombre y una historia como todas. Eylin Jiménez de 17 años, engrosa la lista de pibas muertas por un sistema machista, patriarcal y criminal. Compartimos algunas palabras de Juan Carlos, abuelo de Giuliana y nos vemos en las calles, siempre.

 

 

*Por Juan Carlos Castellano, abuelo de Giuliana Mariela Silva, víctima de femicidio en la Ciudad de Córdoba.

 

Giuliana era mi nieta, mi ahijada, era como una hija para mi. Ella no me decía abuelo, me decía “Panino”. Siempre estuvo muy cerca mío y de su abuela, y en diciembre del año pasado comenzó a vivir en la parte de atrás de nuestra casa con su niño de un año y medio y mi nuera que tiene tres hijos. Siempre fue una persona luchadora, emprendedora, buena madre y alguien que no se dejaba pasar por arriba por nadie: si tenía algo que decirte, te lo decía.

 

Desde el domingo 7 de julio, nuestra familia quedó destrozada, aunque pienso que aún no caemos en la cuenta de que nos mataron a Giuliana.

 

Hace unos años comenzó una relación con Rodolfo Tissera, el padre de su hijo. En su vínculo, el mal trato verbal siempre estuvo presente por parte de él, hasta que en diciembre del año pasado ese maltrato llegó a ser físico. Ya había aguantado demasiado, ella llegó llorando a nuestra casa y entonces fuimos juntos a hacer la denuncia en la Unidad Judicial Nro 5, por violencia de género.

 

A lo largo de estos meses Tissera se presentó varias veces pidiendo ver a su hijo, o alguna otra excusa, sin importarle la orden de restricción que tenía ya desde diciembre. Nosotros con el tiempo notamos que era para perseguirla a ella. Hasta que el jueves 4 de junio vino, y le rompió un vidrio de la ventana. En ese momento mi nieta activa el botón antipánico que hizo que llegue la policía. La única solución fue llevarla a la comisaría para que realice una nueva denuncia en la Unidad Judicial 5. A pesar de todo, luego la regresaron a su casa sin dejarle, al menos, una consigna policial.

 

La noche del domingo fue rara. Yo estaba en mi lugar de trabajo, a unas cuadras de mi casa donde soy sereno cuidando un salón hace tres años, cuando escuché disparos. Me asomé a la ventana y vi pasar a Tissera con un revólver. En ese momento imaginé lo peor, y no me equivoqué. La había matado. Corrí hasta mi casa y encontré a mi mujer gritando desesperadamente.

 

Giuliana tenía un botón antipánico, tres días atrás había denunciado que estaba en peligro y la dejaron sola. Es una muerte que se podría haber evitado pero no fue así. La respuesta del Estado fue, una vez más, insuficiente y no sirvió. Como la mayoría de los casos donde una mujer está en peligro, no se garantizan medidas que las resguarden y las pongan a salvo.

 

Como tampoco nos sirvieron los $11,36 que el Estado Nacional destina para el cuidado y la integridad de las mujeres en este país. Giuliana fue la víctima número 11 de un Estado ausente y de la violencia hacia las mujeres en la Provincia de Córdoba en lo que va del año.

 

Por eso mañana marcharemos pidiendo justicia por mi ahijada y por todas las mujeres que ya no están. Queremos exigir al Estado que se haga cargo de esta problemática y brinde respuestas para todas las mujeres que están en peligro.

 

Concentramos a las 9hs en la esquina de Bv. Chacabuco y Bv. Illia para marchar hasta el Polo Integral de la Mujer al grito de ¡Justicia por Giuliana y por todas las pibas!

 

 

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