7 noviembre, 2019
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«Ejercieron sobre mí la violencia más cruda que haya vivido»

 

 

*Por Gisela Mariel Knoor, torturada por Roberto Romero, jefe de la Comisaría 3ra de San Clemente del Tuyú.

 

El pasado 30 de octubre Roberto Romero, jefe policial de la Comisaría N°3 de San Clemente del Tuyú, fue separado de su cargo y se lo acusa de los delitos de vejaciones y apremios ilegales por haberme hecho vivir el episodio más violento de mi vida.

Hace casi un mes, el jueves 10 de octubre, por la tarde, tuve un accidente con un amigo en la moto. Mientras estábamos reponiéndonos del golpe llegó la policía. La secuencia fue corta: nos subieron al patrullero y nos llevaron a la comisaría «porque habíamos dañado» un auto, donde nos tuvieron demorados. Dos horas después llegó el personal de control municipal que, automáticamente, nos secuestró la moto. Pregunté al personal por qué no nos dejaban ir, ya que no me estaba sintiendo bien; esto desató una discusión que finalizó con 6 policías que me redujeron a la fuerza, tirándome al piso.

 

Me metieron al calabozo esposada. Les pedí reiteradas veces que me trasladen al hospital explicándoles que estoy bajo un tratamiento. Fue entonces que entró Roberto Romero, abrió la puerta y dijo “¿quién es la loquita que grita tanto?”. Ahí vino lo peor: entró a la celda y empezó a golpearme. Mientras me puteaba, trompada tras trompada, me fue dejando casi inconsciente. Me agarró de los hombros, me puso la capucha y me hizo agachar contra la pared, lastimandome las dos rodillas. Mientras veía la sangre en mi cuerpo, pensaba: “esta noche me matan”.

 

Me asusté mucho. Empecé a llorar desconsoladamente y le dije “ya me pegaste, ahora por favor llévame al hospital”, asegurandole que no iba a denunciarlo ni le iba a decir nada a nadie. Me llevaron al hospital y me dejaron ahí. Al rato se rescató del estado en el que me dejó y fue a buscarme, argumentando que era el jefe, el Comisario. En ese momento, los enfermeros hicieron un cordón y no lo dejaron pasar. Fueron ellos quienes me recibieron toda hinchada, con las piernas rotas y los brazos marcados. Me siento muy agradecida con el personal del hospital que se la jugó por mí, que me atendieron y me cuidaron.

 

Hice la denuncia y declaré en la Fiscalía UFID N°2 de Mar del Tuyu y recibí acompañamiento de la Dirección de Derechos Humanos del Partido de La Costa. Todavía me estoy recuperando de las lesiones físicas, pero psicológicamente no estoy bien. Esto no me afectó solo a mí, sino también a mi familia. Después de este suceso, amenazaron a mi hermana, y mí hijo le tiene miedo a la policía. La verdad tengo mucho miedo pero, por suerte, me siento muy acompañada por muchas personas e instituciones que abogan por los Derechos Humanos en esta ciudad.