8 diciembre, 2019
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La cultura como Norma(n)

 

 

A este actor reconocido, dramaturgo y maestro teatral, su papá comunista lo familiarizó desde la cuna con la política y la lucha por los más desposeídos. La adolescencia de Norman Briski, en pleno derrocamiento peronista por la Revolución Fusiladora, lo motivó a ser parte de la resistencia dentro del peronismo de base. Su juventud rebelde lo llevó a ser amigo del Che: «Era valiente y revolucionario; es una aventura querer cambiar el mundo». Su constancia lo hizo conocer a Fidel: «Parece como que no se hubiese muerto, me sigue seduciendo todo su heroísmo». Su sensibilidad lo insta a gritar por el hambre que hoy azota al pueblo: “Hay un enorme grado de urgencia”. Su experiencia, a empatizar con tantos sectores populares postergados, con un gobierno inhumano que se va… Siente una especial cercanía por las y los jubilados: “Es una injusticia lo que sufren, trabajaron toda su vida y ahora cobran dos mangos para sobrevivir”. Y su conciencia de clase lo instó a crear en los setenta un grupo de teatro popular en las villas junto al Padre Mugica, que hoy sigue echando luz contra el sometimiento: «Todo lo que signifique lucha y emancipación, es cultura; lo demás es entretenimiento”.