17 enero, 2020
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«Un hospital atado con alambres»

En la mismísima Patagonia de los precios exorbitantes, de los paisajes inigualables, de los glaciares descomunales, en el noroeste de Chubut se emplaza un hospital que atrasa cincuenta, cien, doscientos años. Si vivís en las tierras sureñas o si vas a veranear, ojo, no te lastimes ni te enfermes porque en el Hospital Rural de Lago Puelo, el equipo de radiología trabaja en el baño.

 

No, no es una joda.
Sí, es una mierda.

 

En un espacio mínimo, sin ventilación; entre el inodoro y el bidet, está el comando de la máquina de rayos, tal como ven en la foto, así laburan las y los radiólogos, expuestos a las radiaciones. Y a la persecución laboral. Pero eso no es todo: las 120 trabajadoras y trabajadores de la salud comparten ¡un solo! baño precario del mismo tamaño que éste, así como las decenas de filtraciones de agua, la falta de insumos y las deplorables instalaciones eléctricas. ¿Hay más? Desde hace seis meses luchan por regularizar el pago de los sueldos: en febrero quizá cobrarán lo que debía pagarse en diciembre.

 

¿Y la intendencia? ¿Y el gobierno provincial?
Shhhhhh.
Silencio, hospital.

 

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