28 febrero, 2020
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Hoy el mundo es un poquito menos injusto

 

Hace tres años que duele. Duele no escuchar tu voz en nuestra asamblea, duele el vacío cuando seguimos organizándonos para transformar la realidad de tantos barrios como el tuyo. Duele desde ese 28 de febrero de 2017, cuando te desaparecieron, duele recordar cómo la Policía le dijo a Verónica, tu mamá, “ya va aparecer”, mientras la ninguneaban, desmerecían su desesperación y se negaban a tomarle la denuncia. Ella, inclaudicable, aseguró: «Jamás voy a descansar en la lucha; ayer la Justicia me escuchó, aunque sé que nada me va a devolver a Daniela. Siempre espero volverla a ver».

 

Ahora el mundo es un poquito menos injusto porque las cinco personas que participaron de tu tortura y asesinato fueron condenados a cadena perpetua, mientras se determinó la responsabilidad penal de la menor implicada: «Me arrebataron a mi hija, no quiero que nadie pase por este dolor. Por eso le digo a todas esas madres y familiares que nunca bajen los brazos, debemos seguir hasta el final».

 

Emocionada y hasta aliviada por el fallo, Verónica abrazó con el alma a quienes tuvo al lado en estos tres años durísimos: «Estuve ansiosa esperando la sentencia y yo sé qué ella está aquí conmigo, con su sonrisa radiante. Ella es mi luz. Le agradezco a la fiscal y a mi abogada por su trabajo, a sus amigas y amigos por el apoyo y a las poderosas compañeras por estar. Mis nietos también se merecían justicia y en sus caritas veo hoy la sonrisa de Daniela».

 

Daniela Guantay, no te olvidaremos Nunca Más.
Ahora sí, compañera, descansá en paz.

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