14 marzo, 2020
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Semilla Latinoamericana

 

Ninguna política a mano armada, ningún fusilamiento premeditado, ni cualquier demostración de alevosía, podrán callar a una favelada, aunque la hayan asesinado dos años atrás. Aunque nos tengan hasta hoy preguntando qué carajo le hicieron. Aunque nos tengan de pie, exigiendo justicia.

 

Sin haber imaginado esta realidad, dejaron abierto un flanco que parece desembarcar en todas las orillas de la Matria Grande: acá está el legado de dignidad de Marielle Franco, que florece sin parar en las villas de Argentina, que es ejemplo y reflejo en cada barriada de América Latina.

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