2 abril, 2020
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«Esta pandemia también es un punto de inflexión»

* Por Norma Navarro, instrumentadora quirúrgica en la Guerra de Malvinas.

 

El 2 de abril me impacta porque vi el sufrimiento de la gente. Es un día muy especial porque Malvinas fue un punto de inflexión en mi vida: desde ese momento hice cosas más jugadas y gané templanza como profesional porque durante 10 días tuvimos que atender entre 400 y 600 heridos. Sin embargo, con el transcurso de los años fui sintiéndome de diferentes maneras; hoy vivo el recuerdo en soledad.

 

Yo trabajaba en el centro quirúrgico del Hospital Militar. Ahí dentro era un microclima: si bien la guerra todavía no había comenzado, ya estábamos disecando venas para que sean utilizadas en bypass. Previamente ya la vivíamos. En ese trajín, un día llegó el jefe del centro pidiendo instrumentadoras dispuestas a viajar. No teníamos tiempo para pensar. Las que viajamos apenas pudimos comprar lo necesario y cuando llegamos a Río Gallegos nos dieron un par de borceguies, una campera y guantes. Desde allí nos trasladaron al buque Almirante Irizar, el barco rompehielos que funcionó como hospital. Cuando llegamos, nadie nos recibió. Imagínense, éramos seis mujeres en un buque y nadie sabía para qué íbamos… Lo único que nos dijeron era que llevábamos mala suerte.

 

Somos un país machista, pero en esa época era peor. Durante años nadie supo que nosotras también habíamos viajado. Es más, ¡ni yo tenía idea de que había otras mujeres! Fuimos 16 las reconocidas como veteranas de la guerra por Malvinas en el 2013 por el Ministerio de Defensa. También hay que mencionar que la mayor cantidad de combatientes era gente de campo, fundamentalmente de Chaco y Corrientes. Cuando terminó todo, durante los primeros diez días visitamos a pacientes que estaban internados y que no tenían a la familia cerca. Sin embargo, los superiores nos prohibieron seguir yendo.

 

Cuando se tomaron las Malvinas, mucha gente salió a celebrar; fue algo muy lejano. La desmalvinización la entiendo como darle la espalda a quienes estuvimos allá por haber perdido: los primeros años fueron los peores. Hubo mucha desinformación, incluso a quienes estábamos en el buque, nos decían que “íbamos ganando”. Y después nos golpeó la realidad: habíamos perdido.

 

La guerra marcó un antes y un después, no solo en mi vida sino que para toda la Argentina. Y el contexto actual también está marcando un punto de inflexión para toda la humanidad: hoy padecemos la pandemia del Coronavirus. Yo estoy tomando los recaudos necesarios ante la situación y creo que es fundamental respetar la cuarentena. Nadie puede hacer futurología de qué pasará y aunque soy población de riesgo, no tengo miedo ahora así como no lo tuve en Malvinas. Debemos cuidarnos con responsabilidad y seriedad, pero hay que contemplar las distintas particularidades de cada familia: hay demasiada gente que vive hacinada y no puede afrontar esto de la misma manera.

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