25 abril, 2020
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Llegó el Coronavirus a la Villa 20

 

Acaban de confirmarnos dos nuevos casos de Covid-19 en otra villa porteña, donde las autoridades ya reconocieron que muchos no pueden cumplir el aislamiento en su casa, donde la única disposición de la Ciudad ha sido promover un confinamiento comunitario, donde ya es una realidad el virus habitando la misma comunidad y donde los propios funcionarios del Ministerio de Salud de la Ciudad están asumiendo que sólo tienen a disposición las 300 camas de los Curas Villeros. Por la misma razón que consideramos indispensable la continuidad de la cuarentena, la evacuación de los geriátricos afectados y el cumplimiento del protocolo en todo el sistema penitenciario, necesitamos que individualicen esos casos del «Grupo A» que requieren blindarse ya y que nos digan dónde irán los 1500 vecinos de las villas que sus propias autoridades estipularon como «destinatarios de traslados necesarios», al proyectar el pico de la pandemia. Necesitábamos que se ocuparan de individualizar a esos adultos mayores hace semanas, cuando era el momento, pero no sucedió. Y hoy ni siquiera están avanzados esos registros que les permitirían, incluso junto a las organizaciones sociales que los venimos haciendo, atender cada caso en particular, antes de discutir los respiradores que ojalá nunca vayan a faltar. Necesitamos que lo hagan ya, aunque sea tarde, ¡porque mañana será demasiado tarde!

 

Para el abordaje del primer positivo en la Villa 31, recibimos un llamado del responsable de «Contactos Estrechos» de la Ciudad pidiéndonos a nosotros el teléfono de los padres de la vecina contagiada, 48 horas después de la confirmación, cuando ya se habían ocupado de instalar que habían tomado todas las medidas necesarias. ¡Que lo desmientan! Ahora, en Lugano, las dos personas infectadas están aisladas, pero todavía no tenemos respuestas para garantizar la identificación de los enfermos, embarazadas o ancianos que duermen codo a codo con el hacinamiento en todas las villas de la Capital Federal. Como si no fuera poco el miedo a la pandemia frente a la precariedad habitacional de los barrios, en estas horas se suma también el temor a las ocupaciones propiciadas por el abandono y la desesperación, temor que impide visibilizar el real estado de situación, porque muchas personas temen, por ser aisladas, terminar desalojadas de viviendas jamás reguladas.

 

Hace 10 días nos reunimos con el ministro Fernán Quirós, para sumar con buena fe. Y entre otras preocupaciones, fuimos a transmitirle personalmente la generosidad que nos brindaron los trabajadores del Hotel Bauen, para poder aislar ahí a muchos ciudadanos empobrecidos con los mismos derechos y obligaciones que todos los resguardados en lujosos hoteles porteños con fondos públicos. Pero claro, el Bauen representa un símbolo del cooperativismo y un obstáculo para los negocios inmobiliarios de la Ciudad, de modo que todavía no hemos tenido respuesta. Ya circula el virus en la 31, en la 20 y en la 1-11-14, casi tanto como circula la desidia, la angustia y la desinformación.

 

Ahora más que nunca,
¡haga circular esta información!

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