4 junio, 2020
, Córdoba

Sobrevivir de Esperanza

El 1 de junio de 2018 fue el día más frío de ese año, como lo recuerdan las y los vecinos del barrio comunitario Parque Esperanza de Juárez Celman. Ese día marcó un crudo antes y después; efectivos de la Policía de Córdoba, Infantería, Gendarmería, el Escuadrón de Caballería y el Equipo de Tácticas Especiales Recomendable (ETER) cerraron el barrio y cortaron los accesos. Las topadoras acompañaron los sacaron por la fuerza de sus casas y destruyeron todo aquello que había costado 4 años de sacrificio.

En ese contexto, la capilla de la zona albergó a gran parte del barrio. En septiembre de 2019, luego de organizarse y sostener el reclamo ante las autoridades, el Gobierno Provincial ofreció 19 lotes en la Ciudad de Córdoba para construir casas, y firmaron un acuerdo con la Dirección General de Hábitat de la Provincia a cargo de Luis Vélez. Sin embargo esa cantidad de lotes no resultó suficiente ya que parte de las más de 100 familias que fueron desalojadas continúan viviendo en la capilla y otras en casa de familiares.

En dicho acuerdo, la Dirección que hoy se encuentra bajo la gestión de José Miguel Angulo Bocco se comprometió a garantizar los servicios básicos de luz y agua, ninguno de los cuales ha llegado al barrio hasta el momento. Claudia Mora, vecina que integra Jóvenes al Frente, cuenta cómo el Estado Provincial no garantiza derechos necesarios en este contexto de pandemia mundial.

El grito sigue, con frío, con lluvia, con una pandemia, y la desigualdad como factor común. A pesar de la necesidad de cuidarnos sin una sola gota de agua, de atravesar este momento sin trabajo para poder llenar la panza… Acá, lo último que se pierde es la esperanza.

– ¿Por qué motivo fueron desalojados en el año 2018?
– Decían que había un proyecto provincial de realizar una autovía, pero hasta el día de hoy no hay ninguno en desarrollo. Los lotes están en manos de la especulación inmobiliaria, no sabemos quienes son los dueños formales. Sin embargo, Parque Esperanza está registrado por el RENABAP (Registro Nacional de Barrios Populares), por lo que los lotes deberían tener utilidad pública y ser expropiados. En ese entonces perdimos todo, pero el espíritu solidario y la convicción de luchar por condiciones dignas para vivir se mantuvieron intactos.

– ¿Cuáles son las problemáticas que padecen hoy en día en el barrio?
– Cuando se hizo la entrega de los terrenos en septiembre de 2019, desde el Gobierno Provincial nos dijeron que nos los iban a dar con los servicios. Hasta el día de hoy, no se ha colocado ninguno; los vecinos más cercanos nos pasan luz y hasta hace un mes obteníamos agua de un pico comunitario que fue quitado porque salía de una bomba dirigida a unos departamentos cercanos y esto demandaba mucha carga de agua. También nos prometieron una ayuda para edificar nuestras casas que jamás llegó. Vivimos en casas muy precarias.

– ¿Cómo son esas casas?
– De madera con lona y nylon, al menos las de quienes han podido construir, porque nos agarró la pandemia y no hubo tiempo de traer más material. No es nada seguro esto, nos estamos cuidando de un virus contagioso y nos dicen “quédate en tu casa”. Nosotras y nosotros, en estas condiciones, no podemos protegernos de nada.

– ¿Hay vecinas o vecinos con problemas de salud o respiratorios?
– Hay algunas personas mayores y muchas niñas y niños, dos tienen broncoespasmo, uno de los cuales vive en una casita muy precaria. Nos preocupa mucho la situación, pero solo queda protegernos. Y hasta ahí nomás, porque no tenemos cómo higienizarnos. ¡Es inhumano que nos dejen sin agua en este contexto!

– ¿Cómo accedían al agua antes?
– Había un pico que usábamos de manera comunitaria, estaba en diagonal a nuestras casas en unos departamentos del IPV, pero lo clausuraron el 29 de abril. Ahí mismo, como no podíamos estar sin agua, desde Jóvenes al Frente nos organizamos con la campaña: “Un bidón de agua para las compañeras de Parque Esperanza”. Muchas organizaciones se sumaron en la difusión y ayudaron con la llegada de bidones. Pero no alcanza, necesitamos que el agua salga de nuestras canillas y tener de manera continua para lavarnos las manos, higienizarnos, lavar la ropa o cocinar. ¡Es vital!

– ¿Querés dejar algún mensaje?
– Necesitamos si o si los servicios. Vivimos en riesgo y la Provincia debe hacerse cargo de cumplir el acuerdo que hicieron con nosotras y nosotros. En este momento, estamos abandonadas y abandonados por el Gobierno.

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