16 julio, 2020
, Niñez

"La dignidad de los chicos y las chicas también está en el plato de comida"

* Por Sebastián Waisgrais y Natalia Calisti, UNICEF Argentina.

UNICEF pide prestada a La Poderosa “su Garganta” para gritar que, en Argentina, los chicos y las chicas son las “víctimas ocultas del coronavirus”. Y en los barrios populares, ni ocultas están porque la falta de trabajo de los jefes y jefas de familia, de conexión a internet en casa, de computadoras para estudiar con las escuelas cerradas, de un plato de comida en la mesa, están a la vista de quien tenga el coraje de ver.

El COVID-19 es un virus que profundiza injusticias. En diciembre de 2019, cuando la pandemia no vaciaba las calles y podíamos abrazarnos, el 53% de los niños y las niñas vivía en la pobreza. En diciembre de 2020, las estimaciones más cautas calculan que aumentará al 58.6%. Teníamos en el país 7 millones de niños, niñas y adolescentes pobres: tendremos en los próximos meses casi un millón más. En los barrios populares, donde La Poderosa sostiene sus comedores, la pobreza alcanzará a 9 de cada 10.

La dignidad de los chicos y las chicas también está en la comida. La diferencia que separa a unos de otros, a los que viven en la pobreza de los que no, también está en lo que comen, en cuántas veces al día comen, en dónde comen. En los barrios populares muchos de los chicos y las chicas desayunan, almuerzan y meriendan en la escuela o en un comedor comunitario. Hace más de 100 días, las cosas cambiaron: las escuelas están cerradas y aunque en muchas de ellas se entregan viandas, la frecuencia no es la misma. Y a los comedores comunitarios empezaron a llegar familias enteras, porque el coronavirus nos puede enfermar a todos, sin distinción de clase social, pero a los trabajadores informales, a los que viven de un oficio o hacen “changas”, los dejó sin ingresos. Y sin ingresos no hay comida; las cuentas en la pobreza son tan lineales como eso. Y sin comida en casa, las familias hacen fila en “Las Tacitas Poderosas”, en “Los Álamos”, en los merenderos de cada barrio donde se cocina con lo que hay.

No vamos a contar aquí cómo se vive en la pobreza, porque La Garganta Poderosa lo cuenta con la autoridad de quien la sufre. Vamos a contar que UNICEF tiene un Plan de Respuesta al COVID-19 y que parte de ese plan es apoyar a los comedores de los barrios populares en Ciudad y Provincia de Buenos Aires y en todo el país, para mejorar la nutrición de más de veinte mil niños y niñas. En los últimos días llegaron a los comedores los primeros envíos de alimentos y de insumos de higiene y prevención como alcohol en gel, barbijos, lavandina. Acompañamos en los barrios junto a La Poderosa, CARITAS y los curas villeros, que viven en los asentamientos y saben dónde están las familias más vulnerables. Representamos a miles de personas que mes a mes confían en UNICEF Argentina y con su donación nos ayudan a restituir derechos, a devolver dignidades.

Las familias que buscan su vianda en los comedores populares celebran cuando llegan “los frescos”. Carne, pollo, frutas y verduras, escaseaban en la olla y se volvieron fiesta en los últimos días. Los niños, las niñas y adolescentes necesitan de “los frescos” para crecer y desarrollar todo su potencial físico y mental, para estudiar, para vivir una infancia y una adolescencia plenas. Son el presente de la sociedad y el futuro de un país que los necesita para recuperarse de una crisis económica que es global y no tiene antecedentes.

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