27 diciembre, 2020
, Que Sea Ley

“ES AHORA: VAMOS A CAMBIAR LA HISTORIA“

Aborto Legal SenadoEntre ola y ola fuimos avanzando en nuestras conquistas; nos sumergimos en las certezas y salimos a flote con logros concretos que irrumpen en las orillas de nuestros cuerpos, las elecciones y emancipaciones. Este mar, todos los días un poco más grande, se fue pintando de a poco de color verde y en él irradiamos resistencia porque somos las sobrevivientes del aborto clandestino; nuestra bandera tiene forma de pañuelo y lo llevamos por todas las villeras que nos quitaron en el camino.

Marta Alanis, integrante del movimiento Católicas por el Derecho a Decidir, fue de las primeras que usó este pañuelo, conduciendo la marea colectiva que nos trajo hasta donde estamos: “Es tiempo de dejar las creencias personales para pensar en el bien común y en la pluralidad de personas que habitamos este país; es una responsabilidad muy grande lograr la ley, se debe conseguir un consenso para que suceda”. Nuestras barriadas, subsumidas en tradiciones religiosas y filosóficas, batallaron desde el cuidado colectivo de todas las compañeras para llegar al piso de no perder ni una villera más por un aborto clandestino, como relata María Claudia “La Negra” Albornoz, de la asamblea poderosa de Barrio Chalet en Santa Fe: “Nosotras respetamos a las que deciden continuar con su embarazo, no las dejamos solas y tratamos de que tengan los recursos para transitarlo; a las que desean abortar, las acompañamos de la misma manera, acercándoles información y lo que necesiten para que su aborto sea seguro». Sus años de experiencia surfeando en el feminismo villero encaminaron su lucha: «Debemos discutir la Educación Sexual Integral, porque está la ley y no se ejecuta; es necesario hablar de los anticonceptivos que muchas veces faltan en los centros de salud de las barriadas y por esto se descontinúa la entrega de inyectables, pastillas, DIU o mismo cuando una mujer pide la ligadura de trompas en algunas provincias tiene que ser el compañero varón quien dé la aprobación».

La explosión de pañuelos atados en cuellos, mochilas y muñecas ayudó a que Marta distinguiera qué hizo que esta ola se volviera cada vez más grande: “Hubo hitos muy importantes, pero creo que el más destacable fue en los últimos años, cuando empezaron a participar las jóvenes y terminaron haciendo del derecho al aborto una revolución feminista: las mayores tuvimos que romper grandes mandatos que en algún momento creímos válidos; las pibas más jóvenes nunca creyeron en ellos y eso indica que nos llevan ventaja”. Desde el corazón de nuestros pasillos bombean historias como la de Pame Andrade, que tiene 18 años y es parte de la Casa de las Mujeres y las Disidencias Ramona Medina de la Villa 31 y cuando era más chica acompañó a su mamá a abortar en la clandestinidad: “Estoy muy emocionada y con ansias de ver el resultado; es importante que tengamos toda la fuerza y la voluntad para seguir ahí paradas. Hay que estar unidas, con la militancia y la lucha al hombro, para acompañarnos entre todas”. Cuando tenía 12 años fue el primer “Ni Una Menos” y esta ola la llevó puesta enseguida: “Son las generaciones más grandes las que nos dejaron la enorme valentía y la fuerza para seguir resistiendo; nunca pensé que íbamos a ser tantas luchando juntas por algo que es para todas: dejar de llorar a más mujeres que mueren abortando”.

Multiplicando pañuelos, barrenando olas y mancomunando luchas, las de abajo nos hicimos escuchar y sabemos que llegó la hora de dejar de abortar clandestinamente; las villeras necesitamos esta ley urgente.

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