18 diciembre, 2020
, Ramona vive

RAMONA, QUEDASTE EN CASA

Ramona CMyD

Todavía tenemos impresa en nuestras pupilas la pancarta de aquel 8 de marzo de 2018 cuando inauguramos la primera Casa de las Mujeres y las Disidencias de La Poderosa. Fue en la Villa 31. Y fue con vos, Ramona, saltando de alegría entre todo el color del encuentro; todavía estás acá. Te vemos reflejada en los siete ejes de trabajo y contención que sostienen a nuestras vecinas, desde el trabajo, la salud, la recreación, los cuidados, las diversidades, los derechos humanos y la educación, que nos atraviesan y nos conforman. Vos ayudaste a transformar estas paredes que nos cobijan en un hogar donde compartiste sororidad, militancia y ejemplos de humanidad para abrazar a tantas personas. Desde hoy, esta Casa lleva tu nombre, porque esta Casa sos vos: desde hace siete meses que te fuiste sin ser escuchada, fortalecemos este espacio de acompañamiento y empoderamiento que potencia las redes de cuidado comunitario que siempre hubo en el barrio. Y así te recordamos, tan presente como cada día.

En estos años te dedicaste a luchar por el barrio, por la urbanización, por tus hijas Guada y Maia… No era para menos, porque cada segundo pensabas una estrategia nueva para que no se frenaran nunca los espacios de Educación Sexual Integral ni el de Salud; Nieves Palomino, una de las promotoras de salud que mantiene tu legado, recuerda esas enseñanzas a cada vecina y vecino en sus enfermedades y tu persistencia: “Tu ausencia me genera impotencia y seguiremos luchando para hacernos escuchar. Nos marcaste el camino por el cual seguir y eso haremos”. La integridad física y mental eran tan importantes para vos como la emocional; cualquier muro que nos imponían, lo derribabas sonriendo y gritando, luchando. Así te recuerda Celene Cruz, quien mantiene activo el espacio de recreación: “Ojalá no hubiera sido necesario ponerle tu nombre a la Casa, y verte venir con pochoclos y tereré para hacer con tanto amor el taller de ESI o las mateadas”.

Fuiste, sos y serás un pilar fundamental, una referenta política de nuestra asamblea que se formó para asegurar la contención que no brinda el Estado. Supiste defender la vida sin violencias como un derecho humano elemental y esa entereza destaca Gabriela Alejandra Ramos, por tu forma de militar en todos los aspectos de la vida, como vecina y como amiga: “Nosotras acompañamos a las vecinas que necesitan hacer una denuncia, para que sepan dónde hacerla y cómo hacerla”. Y Lilian Andrade, esa piba a la que tantas tardes le calentaste un plato de comida a pesar de que no tenías agua para cocinar o alimentos para el día siguiente, hoy lleva tus palabras a las cooperativas del barrio para construir un legado de trabajo digno: “Salir de un círculo de violencia es imposible sin un sostén económico. Queremos dejar de conmemorar a compañeras que murieron por la ausencia del Estado; no esperamos, actuamos y exigimos para que nuestro laburo sea reconocido y visibilizado”.

Una maestra sin guardapolvo, una docente de la dignidad, una graduada de la sororidad, eso eras. Sin tiza ni pizarrón, te recuerda Ana María Barrientos, desde la educación popular que usaste como arma para luchar por la urbanización: “El Estado siempre estuvo ausente para vos, te abandonaron. Sin embargo, te las ingeniaste para generar herramientas que prevengan e informen sobre distintas problemáticas, tanto para adultas como adolescentes”. En esos espacios de cuidado que reivindicaste con la cuchara y la olla, hoy en boca de Claudia Victoria Rodríguez salen esas anécdotas de verte en el Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias pasado donde le enseñaste más de lo que podías imaginar: “Siempre discutimos muy sanamente; nos peleábamos aprendiendo”. Esas diferencias que no parabas de abrazar, se resumen en la voz de Soledad López, que desde la diversidad y la plurnacionalidad de la Casa se inspira en tu grito: “En nuestro eje buscamos que las identidades disidentes también se sientan acompañadas e incluidas porque muchas veces se les niegan derechos”.

Todas tus compañeras elegimos enarbolar tu militancia desde el espacio que más disfrutabas habitar: la Casa de las Mujeres y las Disidencias, que ahora se llama Ramona Medina por una decisión colectiva.

¿La escuchan?
Su garganta sigue viva.

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