19 enero, 2021
, Campo de Mayo

EL VUELO DE LA VERDAD

Ayer partió un vuelo para atravesar Campo de Mayo donde funcionaron cuatro centros clandestinos de detención durante la última dictadura cívico militar argentina y hubo alrededor de 5000 detenidos-desaparecidos. Gracias a la fuerza de sobrevivientes y familiares de las víctimas que siempre se mantuvieron al frente fue posible que despegue esta lucha interminable en los juicios de lesa humanidad y acabar con toda la impunidad que se sembró después de la dictadura.

Iris Avellaneda, secuestrada el 15 de abril del 76 y sobreviviente de Campo de Mayo, fue una de las que los impulsó para llevarnos hasta la verdad: «Ha servido luchar durante tanto tiempo para que se investigue a profundidad, pasaron 38 años desde que volvió la democracia y recién ahora lo están haciendo; sin embargo, debe haber zonas donde se enterró gente porque muchos son los testigos que lo afirman”. Ella hoy lucha por cada compañero y compañera detenida desaparecida; pero también por su hijo que fue víctima de los vuelos de la muerte: “Mi negrito apareció a las orillas de Uruguay tres meses después de nuestro secuestro; el 14 de mayo, estaba por cumplir 16 años y apareció por los vuelos de la muerte. Ya van a ser 45 años y lo único que tengo es una foto suya».

Durante el recorrido, se buscó cualquier relieve que indique un posible removimiento de tierra o indicio de que se hayan realizado entierros clandestinos. También nos acompañó Norberto Liwski, que la noche del 5 de abril de 1978 fue detenido y desaparecido: «Esto es un paso muy importante en la profundización de los juicios de lesa humanidad y también por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Sinceramente, siento una gran satisfacción, pero no individual sino por lo colectivo, por las y los compañeros que acompañaron los juicios durante tantos años”. Él conoce los horrores, pero también la lucha que hizo encender las turbinas de este avión, porque estuvo en el Centro Clandestino de Detención en la ex Brigada de Investigaciones de San Justo y luego como preso político en la Cárcel de Devoto: «Esto es un acto reparatorio para las víctimas sobrevivientes y para los familiares; este avance demuestra que se están derrotando las instancias de impunidad que se sembró y con los cuales la dictadura trató de ocultar sus crímenes”.

Toda la información, fotos, videos, o puntos concretos que se identifiquen servirán para que el Equipo de Antropología Forense investigue en profundidad la peor atrocidad de nuestra historia. Y para que el silencio no se apodere de la Justicia, Carlos Loza también alzó la voz porque estuvo encerrado en el Centro Clandestino de la ESMA y hoy vela por la verdad: “Los mismos aviones que se usaron para los vuelos de la muerte seguían dentro de Campo de Mayo, no la misma marca sino exactamente los mismos aviones. En la ESMA se pudo avanzar porque hubo muchos sobrevivientes, sin embargo en Campo de Mayo no pasó esto y es imposible que los pocos testigos hayan visto a la totalidad de los detenidos desaparecidos o asesinados”.

Mientras sobrevolamos como siempre recordamos,
Nunca Más mirar para otro lado.

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