24 enero, 2021
, Salud

EMERGENCIA SANITARIA: NOS FALTAN AMBULANCIAS

Acá estamos, apelando a su sensibilidad, otra vez. Hoy les pedimos que, por un momento, hagan el esfuerzo sobrehumano de tratar de entender lo que se siente que sean las 3 AM y les agarren convulsiones; vomitan, se les va la lengua para atrás, se les ponen los ojos en blanco y su hijo llama al 107 para que venga una ambulancia y terminar con semejante calvario. Pero tienen la mala suerte de vivir en un barrio olvidado de Rosario y entonces les dicen que enseguida la mandan, pero nunca llega. Mientras tanto, les piden que atiendan ustedes mismos la llamada, porque necesitan corroborar su estado. Y a pesar de todo, tienen que esperar hasta el otro día y pagar un remis hasta el hospital, porque su salud depende de un gobierno provincial que tiene 18 ambulancias tiradas en un galpón, porque se fueron rompiendo y en lugar de pagar la reparación, decidieron sacarlas de circulación. Sientan lo que es que en los 17 años que vivieron en el barrio jamás hayan visto entrar una ambulancia y que ningún funcionario, ni municipal ni provincial, haga nada por modificar una realidad tan dolorosa: sientan que son Nadia, del Barrio La Cariñosa.

¿Y qué pasa si se descomponen nuestras hijas o hijos? Pónganse en nuestro lugar, piensen que a su hija le falta el aire, le cuesta respirar. Sufre de presión alta y no es la primera vez que le pasa. Llaman a una ambulancia pero ya saben que no llegan hasta su casa, porque viven en la parte más marginada de Granadero Baigorria, y entonces es siempre la misma historia: que el agua, que el barro, que la inseguridad. Y frente a la desidia de la Municipalidad baigorriense, no les queda otra que ir por sus propios medios, aunque el hospital quede a más de 20 cuadras, aunque les duela en el alma y estén cansados de remar contra el viento: pónganse en el lugar de Susana, del Barrio Camino Muerto.

Empatía necesitamos, para quienes deben hacer cumplir nuestros derechos y para toda la gente, porque no perdemos la esperanza de que nos ayuden a gritar por ellos. De que comprendan lo que es tener un padre con diabetes y que le hayan tenido que amputar una pierna. Que cobre una pensión por discapacidad, pero que tenga que usar esa plata para costear su rehabilitación, y el Hospital ILAR queda en el centro. Que antes le mandaban una ambulancia, pero que a los tres meses el Municipio de Rosario lo dejó en banda por “problemas de presupuesto”. Que le sale mil pesos el remis hasta el centro, y que tiene que ir dos veces por semana, así que la plata de la pensión no dura nada: empaticen con Mabel, de Barrio La Cava.

Trate de entender lo que es sentir que tu vida importa poco y nada porque, dentro del Gran Rosario, vivís en la villa. Y que hasta pedir una ambulancia se vuelva una pesadilla.

 

Relacionadas

Día del Orgullo
28 junio, 2022

ESTE ORGULLO QUE NO SE QUITA

Fumigaciones
27 junio, 2022

«YO TRABAJO CON LA TIZA, NO CON EL VENENO»

Masacre de avellaneda
26 junio, 2022

JUNIO ARDE ROJO