18 enero, 2021
, C.A.B.A.

LA CIUDAD DEL RECORTE EDUCATIVO

Durante todo el año pasado los docentes nos enseñaron manteniendo la distancia, abrazando cada uno de los acompañamientos y ocupando horas en ayudarnos a buscar alguna barra de señal para no perder nuestras clases. Sin embargo, muchas de las pibas y los pibes no contaban con ningún teléfono, ni computadora, ni algún otro tipo de dispositivo electrónico o muchas vecinas y vecinos gastaron hasta el último centavo para pagar Internet. A pesar de la necesidad imperiosa de potenciar la conectividad, lo que hizo el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires fue recortar cada vez más el presupuesto destinado a la educación pública. Desfinanciados y sin vacantes, una odisea que nos deja más afuera, como a los 20.000 que en el 2020 no tuvieron cupo en la educación pública de la ciudad que nos alienta a inscribirnos por Internet sabiendo de nuestra falta de señal, de la mala infraestructura, de la ausencia de dispositivos electrónicos y de que muchas personas adultas en las barriadas no saben leer o escribir.

Así, para seguir recortando, vaciaron el Plan Sarmiento, que fue creado hace 10 años y le entregaba dispositivos informáticos a estudiantes de las escuelas públicas: quitaron 372 millones de pesos para destinarlos a la educación privada. Así, excluyen más a nuestros pibes, porque cada vecino y vecina ni siquiera llega a fin de mes y no puede darse el lujo de inscribirse a una privada. No era casualidad cada frase de Soledad Acuña desprestigiando el trabajo docente ni un gobierno que busca la privatización de todos los sectores fundamentales. ¿Que la virtualidad iba a facilitar la escolaridad? Antes las y los docentes tenían más de un trabajo para que la plata les alcance, y este año cuadruplicaron las horas que le dedicaban a preparar las clases, yendo hasta la casa de sus alumnos para entregar los apuntes impresos o estando en la puerta de las instituciones repartiendo los bolsones de alimentos y comprando hasta con su propio bolsillo los insumos de higiene que el propio Gobierno de la Ciudad debía entregar pero no lo hacía.

No piensen que es de ahora o de ayer, sino que se repite de forma permanente desde hace una década; ahora lo vemos con mucho más fervor: sólo en 2 años quitaron el 78 por ciento del presupuesto para infraestructura. Los golpes siempre terminan pegando más fuerte en cada villera y en cada villero, los que hace años vemos hasta entrar la lluvia por el techo de nuestras escuelas. Como la vuelta a clases no era fundamental, mientras los protocolos propuestos no contemplaban todas las necesidades, ni entregaban insumos de higiene para repartir siquiera los bolsones alimentarios, lo edilicio también quedó cada vez más relegado cuando quitaron 47 millones de pesos de la dirección general de mantenimiento escolar.

Lo único que vemos de la ciudad son los recortes que hacen a la educación pública y de calidad. ¿Realmente creen que este es el camino a la presencialidad?ç

 

 

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