9 febrero, 2021
, Jorge “Gury” Farfán

LOS ASESINOS SIGUEN EJERCIENDO

Gury Salta

No sólo mata la bala que sale disparada desde el cañón de la impunidad, sino también el silencio que avala las torturas a nuestros pibes. No sólo invisibiliza la versión oficial, sino también la estigmatización que discrimina con odio. Así se pinta la represión en Salta, que de linda le quedan los paisajes, porque la cultura y la naturaleza se contrastan con la oscuridad de los efectivos de la Comisaría Nº12 de Santa Ana que asesinaron a piñas a Jorge “Gury” Farfán después que fuera linchado aquel 8 de febrero de 2019, cuando apenas tenía 24 años.
El primer golpe fue el linchamiento frenético que recibió al ser confundido con un ladrón. El segundo fue cuando los efectivos continuaron con la tortura dentro de la comisaría y luego lo dejaron morir dentro de la celda. Y el tercero fue cuando trataron de justificar su fallecimiento diciendo que quería robar, que estaba drogado, aunque las pericias demostraron que no había consumido nada. Jorge Farfán, padre del Gury, lucha todos los días contra la mano dura del desprecio inhumano: “Los efectivos Fadel, Guitián, Gómez y Morales trasladaron a mi hijo hasta la Comisaría Nº12, donde continuaron pegándole y falleció a las 2AM por un traumatismo de cráneo, tórax y abdomen”. No sólo eso, sino que también trataron de desviar la investigación acusando que “había fallecido por consumo de drogas”. Pero la verdad salió a la luz cuando el Cuerpo de Investigaciones Fiscales realizó un informe sobre la autopsia y confirmaron que no tenía droga en sangre; esos días de terror son recordados con mucho dolor: “Esa noche yo estaba viajando y de repente me avisaron que a mi hijo lo habían matado ‘por ser un ladrón’. Nos dijeron que Gury había muerto por una sobredosis, cuando la autopsia indica lo contrario; además, tenía la cara y las manos desfiguradas. Tuve que contratar dos peritos forenses porque el doctor Gabriel Kosmatos, en función del encubrimiento, quiso direccionarlo con el argumento del consumo”.
La misma historia, los mismos golpes, la misma lógica que no para de doler. La misma lucha, los mismos pesares, la misma dignidad que no para de crecer. No es ningún caso aislado, la represión estatal es una problemática nacional; ayer, en la marcha que realizaron los familiares y amigos, se escucharon los gritos que piden justicia por tantas víctimas a lo largo y ancho del país. Aún no hay ningún imputado por todas las marcas que le dejaron en el cuerpo, ni un juicio por las torturas: “La causa está completamente paralizada. Es como si no hubiese pasado nada, al igual que con el resto de los casos de gatillo fácil en esta provincia. Todos los responsables están libres y el único apoyo que hemos recibido es de las organizaciones sociales y la gente que está cansada de estas prácticas. Ni siquiera separaron de sus cargos a los efectivos que lo torturaron, ¡hoy están trabajando!”.
A Gury lo asesinaron hace dos años,
y todavía lo siguen matando.