5 abril, 2021
, Chaco

“EL MISMO GRITO, EL MISMO SILENCIO“

resistencia

¡Ayyy, pobres! Allá lejos, en Gran Resistencia, está el índice más alto de la pobreza, según el último informe del INDEC. En el segundo semestre del 2020, el 53,6% no alcanza la canasta básica total: ¡más de 200 mil personas! Acá cerca, en la Chacra 136 de la capital chaqueña, esos números fríos tienen nombres: en los seis barrios que la componen, San José Obrero, 29 de Agosto, Mate Cosido, Betina Vázquez, Las Palmeritas y San Expedito, sufrimos la pobreza estructural, que no son sólo datos, sino que involucra vidas condenadas a las pésimas condiciones habitacionales de cada barriada.

Como la falta de agua,
una pavada.

Más de la mitad de nuestras viviendas tienen conexiones informales y el 95% sufre la falta de presión, si es que sale algo de las canillas, ya que diariamente padecemos cortes totales del suministro. Es normal encontrar a una persona tirada en el piso o en cuclillas, maniobrando con una manguera para ver si cae un chorrito que le permita lavar los platos; así pasa sus tardes Alina Nilda Frome en el barrio Betina Vázquez: “Tenemos que poner el cañito sobre el piso para tener agua y hay días enteros que no cae nada, por más que el grifo esté en el suelo”. Por este motivo, en nuestra asamblea de Resistencia reclamamos constantemente a Servicio de Agua y Mantenimiento Empresa del Estado Provincial, ¡desde hace ocho meses! Después de ignorarnos una y otra vez, vinieron para “arreglar” lo que denunciábamos.

Algunas casas tuvieron presión sólo dos días,
y volvimos a como estábamos.

Ante la amenaza de una segunda ola y con la curva de contagios ascendiendo, seguimos sin agua, a pesar de que lo gritamos tanto como pudimos, en diferentes lugares del país. Pero ojo, eh, que esta problemática no es de ahora: en Las Palmeritas estamos así hace más de cinco años, y Griselda González, vecina del barrio, siente cómo se agrava con el paso del tiempo: «Antes de la pandemia, ya no alcanzaba ni para lavarnos las manos, ¡pero ahora notamos el riesgo real! Por las canillas muchas veces no sale nada y es desesperante; cuando hay, está sucia y no nos sirve». ¿Le pasa a ella sola? ¡No! El 75% de nuestras compañeras y compañeros detectan color, olor o sabor en el agua, si es que sale algo. La escasez también nos quita el tiempo, como a Viviana Molina del barrio San José Obrero: «Al no tener agua corriente, perdemos muchas horas cargando baldes para almacenar, ya que la presión es mínima. Cuesta mantener la higiene, porque alcanzamos a juntar apenas para una sola persona”.

Cuántas vidas salvaríamos,
si escucharan a Ramona…

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