25 mayo, 2021
, Tucumán

ABRAN CANCHA

El Sapito no se Toca

Las tardes de otoño caen sobre Tucumán, el jardín de la República, y los espacios que cuentan las changuitas y changuitos para jugar cada vez son más escasos. Otro 25 de mayo y en Yerba Buena celebramos la movilización de nuestro barrio contra el negocio inmobiliario que quiso apropiarse de los sueños de las y los pibes. Hoy volvemos a levantar la voz, los sueños, la lucha por nuestros derechos y el pedido de expropiación de “El Sapito”, aunque no podamos estar en la canchita bailando con las murgas, ni abrazándonos con cada gol. A pesar de que no podamos mantener la tradición que empezamos en 2016 con el primer festival “A Cancha Abierta”, continuamos con la voluntad a cuestas, reivindicando nuestro espacio de recreación como un derecho.

Seguimos acá, después de toda nuestra historia de resistencia, para que no arrasen con los espacios verdes con la complicidad del Estado. En el barrio Vía Diagonal Norte, hace 40 años construimos nuestro potrero, pero el predio pasó a manos privadas para hacerle lugar al Country La Pedrera. Entonces, hace tres décadas empezamos de nuevo en la parte de atrás de las viviendas del barrio: limpiamos el terreno, construimos los arcos, medimos y marcamos la cancha. Pero otra vez, no les importó y quisieron avanzar sobre nuestra identidad con un nuevo paredón, el de Las Higueritas Barrio Boutique, que además de asfixiarnos, la falta de desagües provocó que en la primera tormenta se inundara nuestro barrio. Vecinas como Rosa Pistán recuerdan ese instante crucial: “Fue un dolor muy grande que nos cierren la cancha, toda mi niñez y mi diversión estaban ahí. Es una parte muy grande de cada vecina y vecino. Además, el predio lo usábamos para hacer eventos solidarios”.

Parecía no haber escapatoria ni vuelta atrás, sería un caso más en el que se atropella a la comunidad con dinero. Pero en el potrero también aprendimos a tirar paredes y derribar mitos. Así fue que parimos la lucha por la expropiación cueste lo que cueste para que El Sapito se convierta en un complejo deportivo. María José Gómez retrata el espíritu de lucha que no se resigna: “Cada vez nos rodean más paredones de countries, pero en los barrios populares seguimos sin acceso a nuestros derechos básicos, porque el camión recolector de residuos pasa una vez por semana, hay zonas sin pavimento, y sufrimos por los cortes de agua o la poca presión. Si nos quedáramos sin nuestra cancha, la desigualdad sería aún mayor, por eso se escucha este grito”.

Seguimos poniendo el pecho,
defendiendo El Sapito.

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