5 mayo, 2021
, América Latina

LA VIOLENCIA EN COLOMBIA ES UN PELIGRO PARA LA DEMOCRACIA DEL CONTINENTE

Colombia

* Por Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz.

Desde el Servicio de Paz y Justicia estamos siguiendo muy de cerca la situación de Colombia porque es muy preocupante. Llevamos 40 años detrás de este tema porque entendemos lo sensible que es. Hay que comprender que esto no es de ahora, son masacres que suceden de forma permanente. Hace poco vimos la reforma tributaria que trató de impulsar Iván Duque y que, como su postura es de extrema derecha, no se preocupa en beneficiar a un pueblo con 42% de pobreza. La violencia continúa y detrás de eso están los grupos paramilitares. Las represiones a las movilizaciones del pueblo son permanentes, porque solo este año ya hubo 35 masacres y durante las protestas del Paro Nacional asesinaron a 31 personas que salieron a luchar por sus derechos. Sin embargo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos no hace nada, ni siquiera aplica sanciones al gobierno. La única esperanza es la reacción del pueblo. De democracia, Colombia solo tiene el nombre.

Los pueblos indígenas y los campesinos son los más afectados ya que Colombia tiene seis millones de desplazados internos y exiliados que no pueden volver a sus tierras porque fueron entregadas a las grandes empresas. Hay una esperanza en la gente porque gracias a que salieron a las calles no les quedó más opción que retirar la reforma tributaria del Congreso. Es clara la necesidad de una reforma interna muy grande, cambiar la estructura porque están muy dominados por Álvaro Uribe, ex Presidente de Colombia, y por toda la derecha. En este contexto es fundamental la unidad, que el pueblo genere un frente para evitar que siga la masacre, para conseguir una democracia real y no figurada.

Colombia, lamentablemente, es un país que sufre mucha violencia y hay muchos intereses económicos y políticos de por medio. ¿Se han preguntado qué pasó después de los Acuerdos de Paz con toda la gente que estaba en las FARC o con líderes y lideresas sociales? Están siendo asesinados día a día. Lo que está viviendo es un genocidio, son las palabras que utilizó el Tribunal Permanente de los Pueblos del que formo parte. Desde el Serpaj hemos apoyado los acuerdos de Paz, pero la extrema derecha los está pateando porque la guerra les genera ingresos, porque la guerra es un negocio para ellos. Viven de estos conflictos. Esto nos demuestra la necesidad de los frentes sociales que deben estar protegidos de forma permanente ya son 1175 los líderes sociales asesinados. Que se perpetúe este accionar es muy peligroso para la salud democrática del continente.

Los ojos del mundo deben estar sobre Colombia,
para frenar las masacres de forma urgente.