1 mayo, 2021
, Esenciales

“LAS VENAS COMUNITARIAS DE AMÉRICA LATINA“

dia de la trabajadora

En cada rincón de Latinoamérica están las trabajadoras que ponen las manos por el bien comunitario, son las que sostienen las barriadas populares, las poblaciones, las comunidades, las favelas, las ocupaciones. Esas manos que curan las venas abiertas de América Latina para que no sigan sangrando de empobrecimiento son las mismas que cocinan para evitar más muertes por hambre o sed. Sin salarios ni descanso, son las que en 2020 fueron la primera línea invisibilizada y de contención para 209 millones de pobres en toda la región. Estas mismas laburantes no tienen ningún feriado: también en el Día del Trabajador siguen revolviendo la olla en los comedores.

No están en otra órbita, pero sí se viven realidades paralelas para que los gobiernos consideren “cuentas satélites” a todo ese trabajo no remunerado. Sino, habría que preguntarle a Gabriela Ríos, referente de la red de ollas de Bella Italia de Uruguay, el precio de toda esta labor: “No es nada fácil estar tantas horas acá y, literalmente, dejamos la vida al dar el desayuno, el almuerzo y la cena de lunes a viernes. Además, tengo una responsabilidad muy grande con mis compañeras y con las otras 15 ollas populares. Cocinamos para 200 a 350 personas”.

En Uruguay hace 16 años no veíamos una olla popular; en Lima, Perú, hay mil ollas comunitarias combatiendo el hambre que genera la crisis económica; en Santiago de Chile son 400 las que aseguran la comida al pueblo y en Argentina hay 10.000 comedores y merenderos. Pasar de recibir las raciones a repartirlas es parte de las tareas de transformación, lo mismo que pasó con Marlene Coronel, en Perú: “Siendo muy chica perdí a mi madre y con mis siete hermanos nos aprendimos a cuidar. Nuestras vecinas nos daban un plato de comida y también asistíamos al comedor popular. De más grande empecé a ser parte de las ‘agentes comunitarias’. Al ver las necesidades de las familias, comprendí la importancia de ocupar ese rol”.

Solo en América Latina hay 118 millones de mujeres en situación de pobreza y son ellas las que están al frente combatiendo la desigualdad. Mujeres como Librada Maciel, trabajadora doméstica y referente de ollas populares en Encarnación, Paraguay: “Nosotras estamos en tres barrios diferentes. Tuvimos que pedir ayuda a organismos internacionales para sostener nuestras actividades. No solo se necesita de nosotras, sino también del Estado para que apoye a todas las trabajadoras esenciales. A pesar de la crisis económica que sufrimos, seguimos luchando para dejarle un mejor mundo a la juventud”.

En este día y todos los días,
para las cocineras latinoamericanas: ¡Vacunas, salarios y salud!

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