15 mayo, 2021
, Santiago del Estero

MÁS ALLÁ DE LAS CIUDADES

foto vintage escuela

Cada lunes, Mario Giménez viaja 75 kilómetros desde Monte Quemado, Santiago del Estero, hasta el paraje “El Desvío”, donde se levanta la Escuela Primaria Nº 283. Se queda ahí hasta el miércoles, y a veces hasta el viernes, para dar clases a sus estudiantes y oficiar de director. “Somos dos docentes para todas las materias. Hasta 2015 no tuvimos luz, usábamos velas o la pantalla solar que tenemos”, cuenta Mario con su hablar tranquilo. Y subraya que hasta hoy este paraje no cuenta con acceso a agua potable: “La escuela tiene su aljibe, como todas las familias, y se llena con la lluvia. Para complementar, una vez a la semana nos traen agua desde otro pueblo”.

En 2004, en ese pedacito de lucha, se encontraron con “Manos Argentinas”, que desde entonces apadrinó la institución. Por ello la escuela conservó su número, pero también se puso ese mismo nombre. Autogestivamente, consiguieron un grupo electrógeno, equiparon la sala de música, mejoraron la cocina e instalaron un tinglado para protegerse del calor en los veranos. Sin embargo, lo que más preocupa al director es el acceso a la conectividad: “Tenemos que mandar tareas por WhatsApp y las veces que vamos a la escuela dejamos algunas actividades. No tenemos wifi y a los pocos padres que poseen abono, no les funciona. Por eso, le pedimos a las autoridades locales alguna solución para las escuelas rurales que aún no llega”.

Su futuro se ve postergado en una de las provincias más pobres del país. Un retrato de una escuela rural que persevera por el futuro de las niñas y los niños, para que la educación pública sea garantizada.

Queda pendiente la tarea de asegurar las condiciones necesarias para estudiar, si no es lo mismo que nada.

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