18 junio, 2021
, Precios

CALEFACCIONARSE O COMER, ESA ES LA CUESTIÓN

Antes de atravesar las calles de tierra en los barrios para ir al supermercado con los pocos mangos que tenemos en los bolsillos, hacemos la lista de todo lo que vamos a comprar. Cuando llega el momento en que la terminamos, nos estalla la cabeza. Es que nos asfixia el precio de los alimentos que se infló hasta las nubes, tan pero tan alto que no lo podemos alcanzar. No llegamos ni a mitad de mes, porque la Canasta Básica Total subió en mayo un 2,8% y un 49,6% interanual, provocando que junio se nos vuelva cada vez más largo. El changuito no se llena y el frío de las góndolas nos deja un sabor más que amargo: hoy, la alimentación básica para un hogar de cinco integrantes llega a 67.782 pesos por mes, ¡casi tres veces un salario mínimo vital y móvil!

Esos datos que mostramos son parte de una realidad que retrata el INDEC, pero estaría bien acercarse a ver la situación dramática que nos golpea en los barrios populares. Porque mientras se naturaliza la pobreza con este aumento incontrolable en el costo de vida, en el barrio Fiske Menuco debemos elegir entre comer o calentar nuestros hogares y no morir en el intento. María Crispina Muñoz ve esto todos los días en el comedor “Sueños Revolucionarios”, donde una familia la semana pasada necesitaba 827 pesos por día para comer y hoy son 903 un 10% más en solo 7 días. María ve que “los precios se van todos para arriba y, con la falta de trabajo que existe, cada vez hay más necesidades y gente acercándose a pedir un plato de comida”. ¿Comer o calentarse? Esa es la cuestión. El precio de la leña con ocho atados es de 18.000 pesos. ¡Plata que nunca vimos toda junta! Sin mencionar que el gas sólo lo podemos usar para cocinar, por los 900 mangos que vale cada garrafa.

En Catamarca también sentimos el frío y sufrimos el día a día: en Villa Parque Norte, la familia de Natalia Zelarayán no cuenta con lo necesario porque trabaja como ama de casa y, cuando se le acaban las monedas, debe recurrir al arroz hervido con huevo frito o simplemente una sopa. ¿Los nutrientes? al haber, otra vez una preocupación que pasa a un segundo plano, como sucede en San Rafael, Mendoza, donde necesitamos, al menos, 1000 pesos por día para cocinar. No hay alternativa cuando debemos contemplar las dos garrafas que necesitamos por semana para nuestra casa y gastamos 1.200 pesos. ¡4800 pesos al mes!

¿Cómo hacemos para sobrevivir en vísperas del invierno? ¿Seguimos haciendo malabares con lo que tenemos para parchar el hambre de nuestros barrios? Dejar de cuidar a los que forman los precios, esa es la cuestión.

Revisemos las prioridades,
después hablamos.

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