2 junio, 2021
, CABA

LA EDUCACIÓN SUFRE UN FRÍO ABANDONO

Frío CABA

Para estudiar en la presencialidad tenemos muchas dificultades estructurales, porque el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se empeña en recortar el presupuesto de infraestructura escolar. ¡Ajustaron el 70% cuando más se lo necesita! Estudiamos entre frazadas para no padecer el frío, porque dentro de las aulas no tenemos gas para calefaccionarnos y en este año de pandemia no fueron acondicionadas. La virtualidad es imposible y la presencialidad también cuando el salón es un infierno helado. Sin embargo, a los pibes y pibas de primer y segundo año de secundaria les proponen la bimodalidad. ¡Doble problema para estudiar! En la villa, la situación se agrava: la Escuela N° 5 DE N° 19 de Soldati recibe a 500 estudiantes, que tiemblan de frío por la falta de estufas y porque no calientan las placas eléctricas. Pablo Martín Gruset es profesor de Literatura en el turno vespertino y sufre por lo que falta para que sus estudiantes puedan estudiar en mejores condiciones: “El presupuesto para infraestructura en algunos casos no se ejecutó o se hizo de manera parcial en otros. Además, estamos entrando al invierno y no se puede sostener la presencialidad con todo abierto y sin calefacción. Esto amerita una solución urgente”.

Las camperas no son suficientes y debemos llevar alguna manta, aunque se complica cuando llueve porque se mojan con el agua que se filtra por las chapas. Lo mismo sucede con las zapatillas: a veces se empapan y otras veces se inundan los pasillos, obligándonos a elegir entre ir en ojotas o faltar al colegio. En la Escuela N° 11 DE N° 5, de la Villa 21-24, no se puede sostener una presencialidad segura; así lo afirma Marisa Guidolín, directora de la institución, porque “llevar a los chicos a la escuela es llevarlos a que se enfermen”. Por eso invita a que los responsables políticos se pongan en el lugar de los estudiantes: “Quisiera que estén tres horas sentados, quietos, con un metro y medio de distanciamiento y ver si aguantan el frío como deben hacerlo todos los alumnos. Tal vez así entiendan todo lo que falta en los edificios”.

En Villa Lugano la situación no es mejor, porque la Escuela de Educación Media N° 4 del DE N° 21 tiene 800 estudiantes y atraviesan los mismos problemas que el resto. Mauro Gandini es docente en dicha institución y no encuentra solución posible a la presencialidad en invierno: “Nosotros funcionamos en un edificio compartido con una primaria. Antes de la pandemia ya sufríamos al dengue y la tuberculosis, ahora ¿cómo le diremos a los chicos que vengan sabiendo que vamos a sufrir el frío y se pueden contagiar de covid?”. La educación es esencial para toda la sociedad, y el presupuesto para mejorar las condiciones de todas las escuelas debe aumentar constantemente; reducirlo en cada ciclo lectivo es lamentable.

Sin infraestructura,
la presencialidad es inviable.

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