26 agosto, 2021
, Cooperativa

“JUVENTUD PODEROSA“

Juventudes Entre Ríos

Son las 5 de la mañana en Paraná, Entre Ríos. Desde el SUM municipal San Jorge se alcanzan a ver las hileras de casitas del barrio Gaucho Rivero que bajan hacia el Río Paraná. Aún es de noche, y todavía faltan un par de horas para poder verlas con la luz del día. Sin embargo, adentro ya se está encendiendo el horno que albergará decenas de bandejas de panes de la Cooperativa de Panificación Timy de La Poderosa, pensada para brindarle una salida laboral a jóvenes en situación de consumo problemático.

Gisela Zapata, una de las referentas del barrio, conoce bien el trabajo diario: “Actualmente trabajan seis pibes de entre 18 y 20 años, todos los días. Sacan los costos, compran los insumos, amasan, hornean el pan y salen a venderlo». Su hijo Tomás es uno de los trabajadores de la cooperativa: “Al haber vivido lo que viví con Tomi, que atravesó una situación de consumo problemático, volqué mi experiencia acá para que no sólo él se salvara, sino todos los pibes; a los chicos les faltan oportunidades”.

El consumo problemático es el último eslabón de un montón de carencias estructurales que se marcan a fuego en los caminos de pibas y pibes de cualquiera de nuestras barriadas, y Alexis lo sabe: “Es uno de los mayores problemas del barrio, junto con la pobreza y la falta de trabajo”. Gisela lucha contra la desidia hace mucho tiempo, y la denuncia: “El Estado no hace nada por nuestros chicos. Muchas veces fui al hospital con mi hijo fuera de sí y me cerraban las puertas. La única salida que ofrecen es encerrarlos en centros de rehabilitación, pero no sirven porque salen peor de lo que entran o terminan muriendo ahí mismo”.

Son las 7 en punto. Los pibes preparan las bolsas, salen de la cooperativa y sus cuerpos comienzan a achicarse a medida que avanzan por la calle Indio Beguaes, listos para golpear las puertas de sus vecinos y ofrecerle al barrio Gaucho Rivero el pan de cada día.